El 2 de marzo se conoció la noticia de la hospitalización del destacado escritor chileno, Luis Sepúlveda, lo que prendió las alarmas de lo que se venía. Pese a que Sepúlveda, ya fallecido a causa del virus, estaba radicado hace décadas en España, la noticia caló hondo. Al día siguiente, se anuncia el primer caso de COVID19 positivo en Chile, un médico de la ciudad de Talca, ubicada a 300 KM de Santiago de Chile, llegado de un país asiático. Ese día se podría reconocer como el inicio de la segunda gran paletada que ha recibido el mundo artístico y cultural en Chile, en menos de un año.

Una gran revuelta social se inició el 18 de octubre de 2019, con las manifestaciones de estudiantes ante el alza de la tarifa del tren subterráneo, llamando a “saltar el torniquete” y evadir el pago del pasaje, lo que implicó no solo una fuerte represión del gobierno de Sebastián Piñera hacia ellos, que dejó personas muertas, mutiladas y en prisión política,  sino hacia las millones de personas que salieron a las calles a expresar malestar por los abusos sistemáticos y permanentes de un modelo económico centrado en el capital y la propiedad privada, con el lema “no son 30 pesos, son 30 años” aludiendo al monto del alza de tarifa del metro y al período comprendido como la vuelta a la democracia y consolidación del sistema económico. La reacción del gobierno de Piñera fue la de limitar el ejercicio de derechos y en particular de restringir la libre circulación de las personas. Lo anterior implicó la presencia de militares en las calles y el cierre de las principales ciudades de Chile con un toque de queda desde las 18 o 20 horas hasta la mañana siguiente. Estas medidas, obligaron a cerrar teatros, espacios culturales, museos y todo centro donde se expresan los lenguajes artísticos de la cultura. Mientras la creatividad explotaba como la primavera en las calles, con música, instalaciones artísticas, caricaturas, arte callejero, producciones audiovisuales y las más diversas expresiones artísticas en favor y apoyo a la revuelta, los ingresos para creadores y artistas disminuyeron considerablemente con la cancelación de clases, conciertos, giras, instalaciones, presentaciones y los más diversos espectáculos que en el mejor de los casos debieron posponerse.

La llegada de COVID19 a nuestro país, se sintió de golpe en el mundo cultural a mediados de marzo pasado cuando se seguían programando actividades, lanzando muestras y convocando a participar en acciones artísticas. Esta debacle para la cultura profundizó la aguda situación económica del sector y develó profundos vacíos en la estabilidad laboral y económica de toda la plataforma laboral de las y los artistas, cultores, colectivos, gestores culturales, espacios culturales convencionales y comunitarios autogestionarios. Visibiliza la profunda precariedad del sector que, luego de Salud, es el que primero atiende y llega a cada hogar a propagar sus formas de creatividad y con ello contener, transformar, entretener y estimular los espacios de convivencia en un hogar con personas que debieron conocerse con sus preocupaciones, cuidados y alertas. El arte y las expresiones de la cultura fueron las encargadas de llenar el vacío que el distanciamiento físico está provocando en las personas.

El aporte sustancial que reconocieron en sus filas y las carencias económicas urgentes motivaron al mundo artístico a iniciar prontamente una campaña en los medios develando la crisis interna frente a estos dos fenómenos que afectaron fuertemente sus fuentes laborales y por lo tantos los ingresos necesarios para cubrir gastos de alimentación, salud, educación, servicios básicos, entre otros. Mientras otros países de la región ya se difundían anuncios concretos de apoyo al mundo artístico, llegando a declarar en países de Europa a la cultura como bien público, en Chile, la respuesta a la demanda llega el pasado 28 de marzo convertida solo en un anuncio, en palabras de la misma Ministra Valdés, de la asignación de 15 mil millones de pesos (cerca de USD $18.000.000) para paliar la crisis económica del sector. Sin declarar medidas, mecanismo o plazos para hacer efectivo este aporte, pasó abril sin que la comunidad artística supiera cómo y cuándo accedería a estos recursos. A la fecha, no se han lanzado fondos concursables específicos, convocatorias o llamados a postular a convenios de transferencia o colaboración. Lo anterior se suma a la ausencia de registros y catastros oficiales de artistas, colectivos, organizaciones o espacios culturales y la rigidez de la normativa vigente que no permite siquiera definir apoyos directos a las y los artistas mayormente afectados. 

Ante este panorama, la información más concreta que se tiene de las autoridades es que los apoyos abordarán al menos tres líneas de trabajo: adquisición de contenidos culturales prioritariamente virtuales, apoyar a los espacios y organizaciones culturales cuya permanencia y existencia peligran debido a la contingencia, y a la formación y mediación artística a través de talleres, capacitaciones, seminarios u otros mecanismos on line. Sin embargo, las medidas solo han sido anunciadas, sin mecanismos concretos de acceso a ellas para el mundo artístico.

A fines de abril, el MINCAP publicó la realidad del sector cultural, obtenido a través de una encuesta que estuvo disponible a través de internet entre el 23 de marzo a 13 de abril de 2020. Los resultados pueden revisarse en este link. La información no hace más que ratificar las necesidades y agudas deficiencias que el sistema instala en el sector cultural.

Respecto de las acciones que provienen del sector, en los ámbitos público y privado identificamos las siguientes:

 

Sector público 

Hasta abril, las acciones que el gobierno tiene disponibles para toda la comunidad son las siguientes:

 

EligeCultura

Plataforma virtual que incluye aplicación móvil que contiene una cartelera de actividades públicas y privada en el país. Acceso a visitas virtuales a museos y sus colecciones, biblioteca virtual, archivos digitales de obras de teatro, de conciertos y diversas actividades artísticas. Se trata de una instancia ya existente previo al COVID19 que se ofrece como espacio para descubrir diversas actividades disponibles a través de internet. En ella no solo se encuentra lo que dispone el sector público sino también es un espacio gratuito para que quienes tengan una actividad cultural para difundir encuentren en él una plataforma activa y multisectorial.

Link: https://eligecultura.gob.cl

 

OndaMedia

Plataforma virtual que contiene las principales producciones audiovisuales del país. Películas premiadas como “Gloria” y “Una mujer fantástica”, animaciones como “Historia de un Oso” y diversas series, documentales, cortometrajes y otros, son parte de esta instancia a la que se puede acceder una vez que las personas se registran en ella. En tiempos normales, esta aplicación permite el visionado de hasta 8 producciones, las que dan lugar al pago de derechos de los autores de las producciones visualizadas. En contexto de pandemia se eliminó tal limitación. Y existente previo al COVID que triplicó sus visitas en poco tiempo.

Link: https://ondamedia.cl

 

Apoyo legal

El gobierno, a través del Ministerio de las Culturas Las Artes y el Patrimonio, dispone de apoyo legal para que las y los artistas puedan acceder a beneficios de otros ministerios asociados a bonos o apoyos en dinero, exenciones y apoyo jurídico para acceder a ellos.

Link: https://www.cultura.gob.cl/apoyolegal/

 

Sector Privado

En el caso del sector privado, la oferta es más amplia y diversa. Cada compañía y espacio cultural han realizado ingentes esfuerzos para poner a disposición la más amplia gama de oferta artística on line. De esta manera emerge con fuerza la iniciativa Municipal Delivery que “lleva a domicilio ópera Ballet y música” como lo anuncian en su sitio web y que causó gran impacto en cada instancia en que se ponía a disposición un día y hora específicos y por un tiempo limitado alguna de las grandes producciones de Teatro Municipal de Santiago.

 

Otros espacios culturales actuaron rápidamente. El Parque Cultural de Valparaíso llamó a concurso a artistas regionales para cubrir la programación on line y contribuir al llamado mundial #QuédateEnCasa con esta convocatoria para muestras artísticas desde casa , el Centro cultural Gabriela Mistral y Balmaceda Arte Joven pusieron a disposición no solo su cartelera de obras, como en el primer caso, sino que iniciaron talleres online y en vivo, como en el caso del segundo, activando significativamente, y a nivel nacional, el espacio laboral para artistas tan perjudicado en este último semestre. Se visibilizaron plataformas como https://escenix.cl/ un repositorio de teatro chileno con centenares de obras disponibles. 

Algunos Espacios y Centros Culturales municipales a lo largo de Chile, como es el caso del de San Antonio en la zona centro del país o el de Puerto Montt al sur definieron abrir sus propios fondos de apoyo o disponer de un plan especial de programación online.

La beneficencia también se ha hecho necesaria ante la precariedad, instituciones como la Sociedad Chilena del Derecho de Autor destinó fondos para entregar un sueldo simbólico a las y los socios más desfavorecidos; la comunidad del teatro que surge de la Región de Los Ríos al sur, creó el Fondo Solidario para trabajadores y trabajadoras de las artes y la cultura de esa región, que se traduce en la entrega de canastas familiares con alimento para artistas que lo necesiten de manera urgente, precedido también de una encuesta que dio cuenta de las reales necesidades.

Iniciativas innumerables de artistas que abrieron sus hogares a través de plataformas virtuales como Facebook live, Instagram, Zoom entre otros, para ofrecer a sus seguidores espectáculos gratuitos, así como talleres o clases sin costo o bien implementando el sistema de transferencia on line con aporte voluntario o “a la gorra”. 

Las iniciativas desde el sector privado son innumerables, pese a la dificultad y precariedades a las que han sobrevivido, las y los artistas, generosos con sus creaciones, están dado ejemplo de compromiso y dando cuenta del valor de la cultura como derecho. En este marco han lanzado la campaña #CulturaBienPúblico que busca sensibilizar no solo al mundo político, que se ha limitado a tomar palco ante la polémica y real precariedad del mundo laboral para las y los artistas y a la fecha no han presentado ningún proyecto de ley que vaya en su apoyo, remecer a la sociedad ante la debilidad de las políticas públicas del gobierno para fortalecer al sector, sino también a la comunidad en general que por estos días ha vivenciado el real significado de la cultura y las artes en la vida de las personas, cada día que sobrevivimos a esta cuarentena mundial.

La comunidad artística no ha recibido buenas noticias del gobierno, por el contrario, recortes presupuestarios, suspensión de fondos concursables regionales e instrucciones del gobierno de suspender contrataciones, la deja sumida en la incertidumbre, más aún si no hay mecanismos concretos para acceder a los recursos disponibles informados hace más de un mes. Considerando ese contexto y en especial el cómo el mundo artístico, pese a las infinitas dificultades que la pandemia por un lado y la cuarentena por otro provocan, independientemente del origen del desastre, la cultura y las artes salen al rescate de una sociedad herida, ante ello, el país debe responder con mecanismos de apoyo a la altura de las necesidades, permanentes, consistentes, pero sobre todo dignos.

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