Este artículo forma parte del ciclo «REPO – Relatos Polifónicos de la música en pandemia». Hasta fin de año, distintas voces latinoamericanas registran el impacto de la crisis en la industria de la música en tiempo real. REPO es un proyecto coordinado por Cecilia Salguero y Carlos Sidoni.

Gestoras de la música chilena analizaron su recorrido colectivo a partir del sangriento Octubre 2019 hasta el momento actual en pandemia. Un diálogo propiciado semanas antes de que en Chile se realizara el plebiscito que resultó positivo a propiciar un cambio de matriz constitucional. 

En Chile, la experiencia de quiebre en la “normalidad” para adentrarse en una nueva forma de vivir y relacionarse se está experimentando desde el 10 de octubre, pero de 2019. El estallido social producido en esa fecha, nos sacó de la máquina productiva hacia la calle para gritar, encontrarnos y reconocernos como un pueblo que ha sido brutalmente olvidado por el modelo de Estado instalado en la dictadura de Augusto Pinochet. En ese “despertar chileno” nos encontrábamos cuando además irrumpió la pandemia. Nos tocó desacelerar aún más, esta vez sin la posibilidad del encuentro, en un contexto que agudizó las brechas y desigualdades, que nos ha mostrado la precariedad de nuestras vidas, la violencia del Estado y lo poco que realmente importamos las personas en un sistema económico neoliberal.  

Ante la invitación a escribir sobre el panorama que vive el sector cultural en Chile, un sector históricamente precarizado y gravemente golpeado en este contexto, sentí que lo más relevante es dar cuenta de cómo se han articulado nuevas redes de artistas y creadoras en distintos ámbitos, muchas surgidas o fortalecidas a partir del estallido social, como la “Red de actrices chilenas” (RACH), el colectivo “Nosotras audiovisuales”, el colectivo “Autoras Chilenas” (AUCH) y La red “Trabajadoras de la música, mujeres y disidencias” (TRAMUS), de la cual soy parte.  

La organización colectiva no es fácil. La exigencia de aprender a articularse desde la horizontalidad demanda tiempos que la urgencia del contexto no habilita. Sin embargo, mantenerse organizadas para defendernos, apoyarnos y demandar lo que es justo que cambie, es también lo que nos ha sostenido en tiempos tan difíciles. Fue así como a semanas del inicio del estallido social nos reunimos cantautoras, audiovisuales, gestoras, productoras, periodistas, trabajadoras de la música todas, con la necesidad de encontrar un espacio desde el cual activar nuestra participación en el movimiento social, algunas por primera vez. En el patio de una casa, descargamos la angustia de los días intensamente represivos que estábamos viviendo, preparamos un almuerzo colectivo, surgieron los primeros comités de trabajo y nos organizamos para marchar juntas cantando canciones de Violeta Parra. Esa fue una asamblea fundacional para Tramus. 

Desde este país que lleva casi un año seguido de toque de queda y un año de manifestación social, damos cuenta de la gestación de nuevas organizaciones feministas en el rubro de la música. Agrupaciones movilizadas por las demandas del sector, fortalecidas en tiempos de pandemia, recesión económica, cese de actividades y represión. Buscando dar a conocer la visión de estas organizaciones, desde el relato colectivo, nos reunimos a mediados de Agosto de 2020, en una conversación a la distancia, con Natalia Suazo (Natisú), vocera de TRAMUS; Verónica Barriga, representante de la mesa de género de la “Asociación Gremial  IMI Chile”; Martina Valladares, de “La Matria” y la “Red de Mánagers MAMCHI” y Caro Perez de “Stage Ninja” . Todas forman parte de ROMMDA, una nueva red de organizaciones en la música de mujeres y disidencias, formada a inicios de este año. 

¿Qué motivó la formación de cada una de sus organizaciones y desde la perspectiva del trabajo que realizan cada una, qué las une en ROMMDA? 

Natisú (TRAMUS): TRAMUS es una organización transfeminista, apartidista, que une a mujeres que trabajan en torno a la música desde distintas áreas ya sea la composición, la interpretación, la promoción, difusión y el periodismo, y desde el lado técnico. Nació en marzo del 2019 a partir de la marcha feminista el 8M de ese año, donde muchas marchamos juntas ese día y a partir de ese impulso emocionante, único e inspirador, nació la idea de juntarnos  para otras cosas, no solamente para marchar. Recuerdo que las primeras asambleas fueron más que nada para contar cómo era trabajar siendo mujeres y disidencias en este ecosistema tan machista, muchas contando historias muy horribles… A partir de esta formalización acelerada que provocó el estallido social en nuestra red, comenzamos a conversar con redes que quizás llevaban más años que nosotras, con objetivos similares. Dentro de TRAMUS  ya había personas de “La Matria”, de “Stage Ninja”, de “Red Muchacha”. En varias conversaciones vimos lo anticuado del funcionamiento del Ministerio de Cultura y que no existe paridad de género en el Consejo de Cultura ni perspectiva de género en las acciones que implementa. Por eso, en el verano de este año hicimos una primera reunión con 5 organizaciones. Ese día nació ROMMDA y vimos que la primera acción debería ser interpelar al Ministerio de Cultura y al Consejo de la Música por la paridad de género, y luego acciones que tuvieran que ver con la pandemia, por ejemplo cómo el Estado estaba apoyando a la cultura en Chile. Se hicieron solicitudes y demandas al Consejo de Cultura, por primera vez en bloque. 

Martina Valladares (La Matria): Es super importante e inspirador. Desde que comenzamos a trabajar en La Matria nos vimos enfrentadas a llamadas del mundo político, de diputadas que tenían interés en levantar la ley de cuotas en festivales (NdE: en Argentina se la conoce como “Ley de Cupo Femenino”) y siempre sentimos que nos quedaba el poncho un poco grande ¿quiénes somos nosotras, tres amigas armando una productora, para levantar esa necesidad con el mundo político a puertas cerradas? No nos hacía sentido. En pandemia hemos tenido un trabajo más articulado desde ROMMDA, más consciente y entendiendo cuál es nuestro rol, que es intentar incidir en las políticas públicas, particularmente en la música, y que cambien miles de cosas estancadas, añejas y que requieren un cambio. Mayor representatividad, mayor diversidad en estos consejos que son los que hacen las políticas públicas con respecto a la música.

Verónica Barriga (mesa de género IMI Chile): Cuando se formó ROMMDA, IMI (asociación gremial de la Industria Musical Independiente) no entró de una, porque la comisión de género se había armado hacía sólo un año y además porque está muy masculinizado. Queremos repensar la industria, criticando la labor del estado pero también cómo nos configuramos nosotras a nivel de cooperación y que eso se traduzca en una mejora en el trabajo, tratos, contratos, técnicas etc. Se desarrolló la mesa de género de IMI y entramos un par de meses después a ROMMDA. Desde entonces se han tratado de sincronizar las agendas de cada una de las organizaciones y encontrar puntos de convergencia para darle una canalización más potente, porque ha tomado mucha fuerza en espacios donde hay incidencia en la toma de decisiones, en la modificación de políticas públicas. 

Caro Perez (Stage Ninja): “Stage Ninja” nace de una experiencia particular que tuve de estar en un rol de jefatura en un staff técnico, en la que se me aceptó la ambiciosa meta de tener un staff técnico 100% formado por mujeres, para un show de gran escala. Esta experiencia me llevó a palpar más que nunca los vacíos que hay. Pude ver que las personas que logré convocar son las mismas que rotamos en otros shows. Cuando logré contactarlas, no todas tenían experiencias o conocimientos para estar en el staff, entonces había también un vacío de formación y experiencia en shows más grandes. Había también muchos casos de violencias y discriminación. A partir de esto me reuní con varias colegas para encontrarle solución a este problema. El nombre “Stage Ninja surge por cómo hacemos nuestro trabajo, la analogía de que tenemos que ser invisibles. Son cosas en el rubro  de las que nosotras recién nos estamos dando cuenta. “Stage Ninja” busca aportar y velar porque la perspectiva de géneros en el mundo técnico, que lamentablemente suele quedar de lado en el discurso, no quede así,  como tampoco las disidencias, las otredades. 

¿Con qué resistencias y/o desafíos sectoriales se encontraron?

Verónica Barriga (mesa de género IMI Chile): En IMI tuvimos que exigir que no se formara ninguna comisión sin mujeres. Y en la encuesta que se hizo este año, se pidió especialmente el conteo de todas las mujeres que forman parte de cada empresa, qué papel cumplen y una serie de preguntas sobre si estarían de acuerdo en incorporar protocolos específicos respecto a  abusos y perspectiva de género. La resistencia tiene que ver con lo que no se conoce, dentro de IMI estamos trabajando la integración y que drene todo lo que se está haciendo en TRAMUS y ROMMDA, dar a conocer cuáles son las temáticas que estamos trabajando y de qué manera eso puede integrarse de manera natural a la industria. 

Martina Valladares (La Matria): La Vero me estuvo guiando sobre comisiones de género en asociaciones gremiales mixtas. Yo soy vicepresidenta de MAMCHI (Asociación gremial de mánagers) en la cual  estamos  partiendo recién el trabajo de comisiones, entendiendo esa horizontalidad. Estamos desarrollando la comisión de género y son 10 mujeres de 43 agremiados. Han habido problemas para instalar la perspectiva de género, a pesar de que no sea un número tan bajo en relación a otras organizaciones, igual hay un gallito (forcejeo) súper potente y permanente. 

¿Sienten que hay una resistencia a incorporar perspectiva de género en estas asociaciones gremiales mixtas? 

Verónica Barriga (mesa de género de IMI Chile): La resistencia se produce por lo que no se conoce, cuando tienes que absorber nuevas prácticas, lo cual es contradictorio si los mismos hombres con los que hemos conversado dan gracias a la mesa de género. Pero al principio se ponen a la defensiva como si los estuviéramos atacando, aunque ellos mismos tampoco toleran las prácticas agresivas. Lamentablemente nuestra labor es de generación de empuje; si bien hay más receptividad, no puedes aflojar porque todavía somos vulnerables, y recién se están asentando estas temáticas.

Martina Valladares (La Matria): Es harta pega (NdE: “pega = trabajo”), la doble vulnerabilidad que tenemos mujeres y disidencias en el trabajo, nos hace hacer doble pega. Siempre hay que reafirmar qué lineamientos se quieren dar, por qué, educar. Yo igual agradezco que, sin ir más lejos, 4 meses atrás la percepción era muy distinta, el trabajo que se ha hecho en MAMCHI es bien importante con respecto a esa perspectiva, por lo menos desde la mirada de la directiva y cómo eso se transmite hacia afuera.  Ahora hay que hacer el trabajo de hilar más fino, trabajar con todes les agremiades.

Uno de los objetivos que ROMMDA se plantea es incidir en el desarrollo de políticas públicas que mejoren la situación laboral de trabajadoras dentro de la industria musical. ¿Cuáles creen ustedes que son AHORA las demandas o problemáticas más urgentes a visibilizar?

Martina Valladares (La Matria): siento que este contexto, súper adverso para la cultura, nos hizo unirnos como organizaciones y gremios y decir “bueno, tenemos que estar más juntas y juntos que nunca” y por lo tanto es hora de saber entendernos, creo que se ha hecho un ejercicio súper interesante y único para la industria de la música, bien histórico. ROMMDA participa de otra instancia más ampliada que es RAM (Red de Asociaciones de la Música) donde en este momento están participando 11 gremios y asociaciones musicales. 

Hay dos líneas, una de ejecución más urgente tiene que ver con que se entreguen los fondos de cultura que no se han utilizado y están disponibles para usarlos en el estado de emergencia que estamos. Otra línea es que se incorpore dentro de la discusión del Consejo de la Música una mirada más global del sector con énfasis en criterios de género y en la representación de personas de regiones, porque el Consejo tiene un impacto nacional y no hay ningún representante de las problemáticas regionales y además hay sólo una mujer. A la vez, pedimos que se incorporen actores que hasta ahora no están considerados en la conformación del Consejo como productores, mánagers, técniques entre otros. Dentro de los puntos del petitorio también pedimos con urgencia una mesa en conjunto entre cultura y el Ministerio de Salud, porque se está hablando de esta reactivación del sector pero no se ve están generando protocolos entre ambos ministerios, que es súper importante porque si el Ministerio de Salud hace protocolos para la cultura, tiene que considerar al sector para generarlos. 

Este año los fondos concursables que entrega el Ministerio de Cultura incorporaron 5 medidas para disminuir la brecha de género que fueron parte del petitorio de ROMMDA, entre estas: paridad entre evaluadores, cuota de género del 50% en la selección de proyectos. Sienten que  le están haciendo la pega al ministerio?

Natisú (TRAMUS): Estuve participando en mesas de trabajo con el Ministerio de Cultura, Artes y Patrimonio, una de reactivación de eventos, otra de caracterización de agentes culturales para implementar una encuesta nacional única de trabajadores de las artes, cultura y patrimonio y otra de desarrollo y economía. La sensación transversal era que nos invitaron a hacerles la pega. Íbamos a estas reuniones eternas, obviamente sin remuneración. La gran mayoría ya veníamos de una situación laboral precaria y ahora estamos en un estado aún más precario con la pandemia, teniendo que donar horas de trabajo al Ministerio sintiendo que hacíamos el trabajo que deberían estar haciendo hace diez años y están haciendo hoy, apurades. Por eso nos desvinculamos de esas mesas. Acá existe un Ministerio de Cultura, Artes y Patrimonio, que nunca le ha dado el valor social, cultural y económico que tienen las artes, la cultura y el patrimonio y quienes trabajan en esas áreas en el país. Están al debe desde hace muchos años con el sector. Como esta emergencia sanitaria ha develado tanta precaridad, tantos baches y tantas brechas yo siento que están en una etapa muy reactiva donde están tratando de tapar mil baches con tres manos. Se necesita una visión a largo plazo, se necesita un cambio importante de visión de lo que es todo el sector de cultura y arte, de cómo alimenta al país y a las personas, a les niñes, eso en el Ministerio yo no lo veo. En Chile hay menos trabajo avanzado en la organización colectiva, incluso quienes estamos trabajando somos bien ignorantes aún sobre cómo funciona el Ministerio, los Consejos etc, porque hemos sido un país muy sometido, muy ratitas de laboratorio de este modelo neoliberal. Por eso es trascendental lo que está sucediendo ahora. Creo que es súper natural que organizaciones como ROMMDA quieran relacionarse con el Ministerio, ver qué está pasando y que a su vez exista este rechazo a esta institucionalidad que representa todo lo que estamos criticando. Va a ser un tira y afloja un buen rato porque estamos pasando por un momento de cambios radicales en tantos niveles que por lo mismo quizás es tan complejo de explicar y transmitir lo que estamos pasando. 

Verónica Barriga (mesa de género de IMI Chile): Desde afuera se debe estar viendo una incoherencia total. Estábamos acostumbrados a un ritmo muy acelerado. Aún tenemos que transitar dentro del sistema, entonces es súper difícil tener estas ganas idealistas de fundar algo distinto pero a la vez tener que lidiar con el sistema que está construido y no funciona. 

Natisú (vocera Tramus) Yo siento que ROMMDA está funcionando como una especie de pivote, tratando de articular este mundo que viene de la creación, donde la mayoría de quienes estamos trabajando lo hacemos porque nos apasiona y ese otro mundo que viene de toda esta noción más patriarcal, institucional, formal, burocrática en la que nos tenemos que desenvolver aún. Está muy difícil poder abrir el área presencial y laboral en la música y otras áreas del arte, entonces creo que muchas organizaciones estamos haciendo este pivote y a veces en ese ir y venir hay choques, hay congruencias, hay discordancia y creo que va a ser así un rato.

Verónica Barriga (mesa de género de IMI Chile): Imagínate que además tenemos un plebiscito de por medio, primero tiene que salir eso porque hay que cambiar esta constitución ya y por otro lado tenemos que atender la demencia totalmente alienada que tenemos como construcción de país. 

Luego de todo lo que estamos viviendo, de los cambios que experimentamos como sociedad a partir del estallido y ahora en medio de la pandemia. ¿Qué creen que se quedará?

Caro Perez (Stage Ninja): Es extraño pensar en algo de lo que ha mutado en pandemia que yo quisiera perpetuar, ya que mi rubro está estancado en un 99%: Creo que no sé si está la viabilidad de adaptar este rubro a la realidad actual. Se han visto alternativas, pero a nivel técnico el equipo que se requiere no es equivalente, hay rubros que no tienen otra salida, no hay trabajo para un rodie, hay rubros que no tienen cómo mutar a otra cosa. Destaco que hoy muchos se han dado cuenta del valor que tiene una persona a cargo a nivel técnico, y creo que puede prevalecer esa conciencia de que los staff técnicos son un pilar fundamental para la industria de la música. Los modelos de trabajo que han surgido hasta el momento no son sustentables en el tiempo y privilegian sólo algunas áreas.

Natisú (TRAMUS): Creo que a mediano plazo hay cosas que van a cambiar. Que los consejos sean paritarios, que los fondos concursables tengan perspectiva de género, que haya una intención de destinar fondos a proyectos liderados por mujeres y disidencias, ese tipo de cosas creo que pueden ser a mediano plazo y creo que hay otras cosas que me encantaría que sucedieran, que tienen que ver con un cambio de visión tan profundo en esta sociedad y que esos cambios van a provocar consecuencias en todos los otros ámbitos sociales económicos, de aceptación y tolerancia.  Es lo que yo esperaría pero creo que para eso falta más, para vivir una sociedad más justa y amable con los entornos, pero sí creo que al menos estamos en el inicio de algo mucho más largo. Por ahora en el futuro cercano vamos a seguir conversando con la institucionalidad, porque queramos o no son quienes dibujan el camino laboral y aún estamos en la lógica del mercado.


Y salió. El 25 de octubre de este año, mediante un plebiscito se aprobó la posibilidad de cambiar la constitución que desde 1980 dejó al país amarrado al sistema neoliberal instalado en dictadura y se sintió como una fiesta para un pueblo que ha vivido pocas victorias. Sabemos sí que en lo concreto, a un año de las movilizaciones no se ha conseguido prácticamente nada y que el movimiento social no se detendrá. 

Aún queda un camino largo que recorrer y la organización colectiva es fundamental.

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