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Reseña publicada originalmente en la Revista Temas y Debates (UNR)

Yo no sabía quién era Gonzalo Carámbula. Mucho menos sabía de su relevancia dentro del ámbito cultural, tanto nacional como internacional. Gracias al libro Ecosistema Cultural. Escritos de Gonzalo Carámbula sobre cultura y política, editado por RGC Ediciones, de Argentina, supe que fue y que es el político de la cultura más importante de Uruguay, por lo menos desde la apertura democrática hasta la fecha.

Con respecto a la gestión cultural, tampoco me había interesado demasiado. Cómo llegué a este libro es una historia para otro momento. Pero qué suerte haberlo hecho.

Los temas que recorren los textos de Carámbula, las preocupaciones que tiene y las propuestas que hace están expuestas con mucha claridad a lo largo de todo el libro. Es central, y creo que es destacable, el esfuerzo de Danilo Urbanavicius, el editor, en la búsqueda, selección y ordenamiento de los casi sesenta artículos obtenidos para esta publicación. De hecho, en el prólogo escrito por él, que pretende ser un agradecimiento más que un homenaje, habla de la intención de esta recopilación: “dar a conocer, por lo menos, algunos de los Gonzalos existentes”. Presentar los textos de Gonzalo Carámbula en función de responder a las diferentes versiones de él mismo, las que fue a lo largo de su vida, desde una perspectiva humana y humanista de su persona, como un militante cultural, tal y como se autodefinía, y como un político por excelencia, ayuda a ordenar y, además, a entender la evolución y el desarrollo de su pensamiento. Pero también, a lo largo de los capítulos del libro, el editor da cuenta de la dimensión de la prolífica producción de textos vinculados a Carámbula, no solo del ámbito cultural, sino también del político.

El libro es un paseo apasionante, de la mano de Gonzalo, por el camino de su pensamiento. Se detiene a veces para profundizar en algunas ideas, se hace preguntas, propone soluciones, o no, y sigue. Te interpela, te invita a pensar, a preguntarte también. Reafirma algunas cuestiones necesarias, recuerda de dónde venimos y a dónde sería deseable ir, se detiene a tomar aire, y continúa. Como quien camina despacio, atento de quien lo acompaña, así se siente leer este libro.

Gonzalo es muy claro. Creo que, sin duda, una de las cosas que hace tan placentera esta lectura es su capacidad de transmitir de forma clara ideas bien complejas.

Eso te hace sentir parte de la conversación y creo que esa es una gran virtud: hacer sentir parte. Leerlo es como conversar con alguien que no tiene prisa por explicarse ni por que le entiendan, que no tiene pretensión más que la de compartir ideas y, de verdad, de la manera más genuina posible, pensar cómo cambiar la vida de la gente. Es como conversar en un tiempo sin tiempos, sin prisa, con paciencia y con buenas intenciones.

Gonzalo Carámbula trae una idea revolucionaria para su tiempo y para los tiempos que corren: la cultura no puede ser una agenda de eventos. La cultura es otra cosa. Es, nada más y nada menos, la forma en la que nos educamos y crecemos, la forma en la que nos vinculamos, la forma en la que consumimos, la forma en la que trabajamos. La cultura es, parafraseando a Gonzalo, aquello que atiende y nutre. “Significa los mejores frutos del espíritu humano”.

La preocupación que Gonzalo tiene con respecto a la cultura y a las políticas culturales es muy pertinente. El mundo en el que vivimos tiene prácticas aberrantes, conflicto, competitividad, violencia. Una voz clara que trascienda las lógicas imperantes y que enuncie la necesidad de otros valores para configurar nuestra vida en sociedad y, por tanto, que incida en la construcción de una cultura cuyos cimientos tengan que ver con la convivencia y el desarrollo pleno de derechos y libertades, se hace imprescindible y, además, se presenta incluso como algo esperanzador.

La complejidad y la valentía residen, justamente, en hacerse cargo de estos retos y, además, en ser capaces de desarrollar una mirada amplia sobre la realidad que no conciba los fenómenos sociales como hechos aislados sino como eslabones de una misma cadena, hilos de un mismo tejidos, organismos de una misma comunidad. Es a eso a lo que Gonzalo llama ecosistema, a pensar la cultura y su institucionalidad con la atención puesta en las complejidades de nada más y nada menos que la existencia humana.

Creo que Ecosistema Cultural. Escritos de Gonzalo Carámbula sobre cultura y política es una lectura imprescindible, no solo por los aportes particulares que trae para pensar cómo construimos nuestra cultura y configuramos nuestros relatos, cómo garantizamos derechos y cómo consolidamos prácticas, políticas e instituciones, sino además, y quizá esto sea lo más valioso, por la invitación que hace a conversar y seguir pensando. Con otras y con otros.

También como Gonzalo, y también como su editor, deseo que este libro se propague y que su pensamiento, como un gran bosque en el que habitan seres, cientos y miles, se reproduzca, multiplique y crezca. Deseo que este libro sirva para seguir conversando.

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