Presentación del dossier “El presente del trabajo artístico y cultural en la era de las industrias creativas”
El dossier “El presente del trabajo artístico y cultural en la era de las industrias creativas. Condiciones laborales, actores colectivos y producción de datos en torno a una problemática emergente”, coordinado por Karina Mauro, Mariana del Mármol y Guillermo Quiña, fue publicado en 2025 en el número 70 de la Revista Estudios del Trabajo (ASET). Orientado a visibilizar y problematizar las condiciones de producción y ocupación en el ámbito cultural, se inscribe en un proceso de consolidación del campo de estudios sobre trabajo artístico en América Latina.
Transformaciones de los mundos del arte y perspectivas regionales: consolidación del campo de estudios sobre trabajo artístico en América Latina
Desde la modernidad, la figura del artista como sujeto excepcional, asociada a la noción de “genio” creativo, contribuyó a la disociación entre arte y trabajo, invisibilizando sus condiciones materiales de producción. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, las transformaciones del capitalismo y la expansión de la precarización a otros ámbitos laborales impulsaron el reconocimiento de la articulación entre prácticas artísticas y lógicas económicas en los mundos del arte.
En las últimas décadas, la acción de Estados y organismos internacionales, a través de categorías como “industrias creativas” o “economía naranja”, reforzó la centralidad productiva del sector bajo ujn paradigma de economización de la cultura que enfatiza la creatividad individual y promueve figuras como la del emprendedor que desplaza los riesgos hacia los propios trabajadores. Este proceso se inscribe en una paradoja marcada por la expansión sostenida de la oferta cultural y de la formación artística al mismo tiempo que persisten —naturalizadas por imaginarios asociados a la autonomía y la autogestión— lógicas de precarización.
La pandemia por COVID-19 profundizó este escenario al evidenciar en la esfera pública global –partiendo de la pregunta por los artistas como sujetos laborales—, la vulnerabilidad estructural del trabajo artístico y, con ella, la necesidad de producir herramientas conceptuales y datos empíricos frente a los escasos relevamientos existentes, basados en estándares internacionales poco sensibles a las heterogeneidades locales.
En este contexto, el dossier reúne investigaciones de Argentina, Brasil, Chile y México con miras a una integración regional al abordar problemáticas comunes como las desigualdades ocupacionales, las tensiones entre la producción simbólica y las lógicas industriales y mercantiles de la cultura, la incidencia de plataformas digitales, la emergencia de nuevas formas colectivas de organización por fuera de la dinámica sindical tradicional, entre otras. Asimismo, incorpora estudios de caso en distintos sectores y disciplinas del campo —como la danza, la música, el teatro y otras prácticas performativas— así como en diversos contextos urbanos y regionales. Aún más, el énfasis en las dimensiones simbólicas que configuran las dinámicas singulares de cada uno de los casos, permite dar cuenta de la heterogeneidad de las configuraciones laborales y de los modos específicos en que se organiza el trabajo artístico en cada territorio.
Entre los clásicos y el carácter “no clásico” del trabajo artístico
El dossier se inscribe en una sociología del trabajo artístico en articulación con la economía política de la cultura, que concibe los mundos del arte como sistemas productivos atravesados por relaciones económicas, institucionales y simbólicas. Desde esta perspectiva, el trabajo artístico es comprendido bajo el clivaje capital–trabajo como un desempeño laboral “no clásico”, es decir, con dinámicas específicas: la producción de bienes simbólicos supone una valorización que no es solo material, sino que depende en gran medida del reconocimiento autoral, la originalidad y el prestigio, e implica un trabajo artesanal, corporal y creativo que no se puede estandarizar ni convertir fácilmente en mercancía. A su vez, el sector se organiza en modalidades híbridas de gestión estatal, privada y autogestiva que complejizan la regulación laboral y favorecen condiciones estructurales de precarización, informalidad e inestabilidad.
Como parte de este abordaje, Karina Mauro retoma varios de estos problemas en “Dinámicas del trabajo artístico y/o cultural”, primer artículo del dossier. Allí plantea que la excedencia de la oferta de fuerza de trabajo artística constituye un rasgo estructural del sector, lo que genera una sobreoferta persistente y dinámicas de competencia constante entre trabajadores. Además, distingue entre el artista como productor y como trabajador según su posición en el proceso productivo y en los circuitos de circulación y valorización de las obras, una diferenciación que permite comprender mejor las formas específicas que asume la relación capital–trabajo en los mundos del arte.
Desde México hasta Argentina: sólidos diagnósticos y varias preocupaciones
En “El mercado de trabajo artístico en México. Apuntes analíticos desde la precariedad laboral estructural”, Rosa Estela García Chanes y Hedalid Tolentino Arellano aportan una clave de lectura beckeriana fundamental al desplazar la mirada desde la obra hacia las condiciones de producción. A partir de estadísticas oficiales (ENOE, SINCO y SCIAN), reconstruyen las tendencias entre 2012 y 2024 en distintas disciplinas como artes escénicas, diseño, fotografía y artes plásticas. La distinción de cuatro dimensiones —temporal, organizacional, económica y social— permite confirmar la paradoja ya señalada: el crecimiento del empleo no supone mejores condiciones materiales sino que, por el contrario, convive con altos niveles de informalidad, subocupación, bajos ingresos y escasa protección social, que impactan especialmente en una población joven, urbana y altamente calificada. Lejos de ser una situación coyuntural, la precariedad es históricamente estructural y sostenida por discursos que bregan por la vocación y la creatividad que tienden a invisibilizarla. Frente a esto, las autoras advierten una urgencia que permanece en el resto de los artículos: la necesidad de políticas públicas orientadas a regular la actividad y garantizar los derechos de quienes sostienen la producción artística latinoamericana.
En un contexto de desmantelamiento de las políticas de género y diversidad en la Argentina bajo el gobierno de Milei, el artículo de Juliana Verdenelli, “Condiciones de trabajo y trayectorias laborales de las bailarinas en Buenos Aires”, introduce la necesidad de enfoques de género para comprender las condiciones del trabajo artístico. Desde una perspectiva etnográfica, analiza las trayectorias laborales de bailarinas de tango, danza contemporánea y heels desde 2013, mostrando cómo se configuran en tensión entre vocación, profesionalización e inestabilidad. Al combinar dimensiones objetivas —informalidad estructural, pluriempleo y multiactividad— con percepciones subjetivas sobre el trabajo y la remuneración, muestra las formas específicas de desigualdad que adquiere la feminización de la danza. En ellas, el cuerpo —atravesado por mandatos estéticos, etarios y de sexualización— condiciona las trayectorias laborales, especialmente en relación con la maternidad y los cuidados. También se destaca la porosidad entre circuitos de producción y la centralidad creciente de las redes sociales como estrategia de visibilización y sostenimiento laboral. Por fuera del dossier, el artículo complementa el reciente «Desigualdades ocupacionales en el trabajo artístico y cultural: resultados del relevamiento federal sobre las condiciones laborales de artistas, gestorxs y trabajadorxs culturales» (Mauro: Dir., 2025) y publicado en el mismo año, centrado en teatro, escritura y música, contribuyendo así a ampliar el mapa de las desigualdades que estructuran el trabajo artístico en Argentina.
Por su parte, Mauricio Toval-Gajardo y Matías Pinto-Laulié, en “Precarización del trabajo musical en Chile: subjetividades en tensión entre políticas culturales y plataformas digitales”, articulan dimensiones estructurales —financiamiento concursable, desigualdad de acceso y segmentación del campo— con dimensiones subjetivas, como la autoexplotación, la ansiedad productiva y el self-as-business. En diálogo con Isabell Lorey y Angela McRobbie, sostienen que la competencia individual reproduce la precariedad y configura subjetividades atravesadas por la búsqueda de rendimiento y visibilidad profesional. Incorporan además el impacto de la plataformización digital, que reorganiza la producción y circulación musical mediante lógicas algorítmicas que lejos de democratizar el acceso, profundizan la inestabilidad y las desigualdades de género, clase y capital cultural. El giro fundamental del artículo es mostrar cómo frente a la precarización, emergen formas de organización colectiva —como Feria Pulsar, Ruidosa Fest y el Encuentro Marejada— junto a redes de cooperación que reabren el debate sobre derechos, redistribución y reconocimiento en clave fraseriana.
En “Trabajo teatral y las políticas públicas de cultura en São Paulo: un estudio etnográfico”, João Martins trabaja con la Companhia O Grito entre 2021 y 2025 para examinar cómo la Ley de Fomento al Teatro y, más ampliamente, el sistema de convocatorias públicas de financiamiento, configuran un dispositivo de organización del trabajo cultural. La lógica de subsidios concursables, expresión central de las políticas culturales en Brasil, refuerza dinámicas neoliberales de competencia, evaluación tecnocrática y gestión por proyectos que, si bien ampliaron el acceso en términos numéricos, también debilitan las prácticas colectivas y promueve relaciones de trabajo sin vínculo laboral ni derechos, consolidando condiciones precarias e inestables. El teatro de grupo, pese a sus lógicas colaborativas y horizontales, se ve tensionado por esta impronta gerencial, generando inestabilidad y dependencia de financiamientos intermitentes. Aun así, el artículo muestra que estas prácticas no son completamente absorbidas por la lógica neoliberal, sino que producen formas híbridas o “prácticas barrocas” que combinan cooperación, jerarquías y estrategias de supervivencia, junto con micropolíticas de resistencia.
En “Trabajadores del baile: una aproximación a las dimensiones de la especificidad laboral de los músicos del cuarteto de Córdoba, Argentina”, Julian Beaulieu, en diálogo con los aportes pioneros de Gustavo Blázquez y otros antecedentes, analiza el cuarteto como un fenómeno industrializado y altamente estructurado. Reconstruye, en términos beckerianos, una red de cooperación de diversos actores, inserta en un mercado de espectáculos en vivo controlado por actores empresariales. Desde un abordaje antropológico, identifica una “exclusividad de hecho” derivada del ritmo de los bailes, que configura el trabajo del músico como de tiempo completo pero predominantemente informal, bajo modalidades de prestación de servicios sin derechos laborales estables. Asimismo, muestra la ausencia de lógicas de emprendedurismo individual, dada la fuerte dependencia de estructuras empresariales consolidadas, y destaca el uso del “valor de la entrada” como parámetro nativo de negociación salarial, que permite reconstruir una degradación histórica de los ingresos en el sector.
El artículo de Juliana Díaz “¿Cómo medir lo indefinido? Un estudio sobre las condiciones del trabajo actoral en La Plata, Buenos Aires, Argentina” analiza las configuraciones del trabajo actoral entre 2019 y 2021, articulando datos objetivos —como ingresos y multiactividad— con dimensiones subjetivas sobre la percepción remunerativa y las experiencias laborales, a partir de encuestas, entrevistas en profundidad y análisis de trayectorias. Introduce una distinción entre quienes se desempeñan exclusivamente en el ámbito artístico y quienes combinan el arte con otras ramas productivas mostrando que estas posiciones inciden en la manera en que se configura el trabajo artístico según cada sujeto y los intereses que se ponen en juego. Asimismo, el análisis de los circuitos oficial, comercial e independiente permite comprender la heterogeneidad del campo teatral y sus desigualdades estructurales. El contexto del confinamiento por COVID-19 es interpretado como un “laboratorio” que profundiza el análisis, al evidenciar la coexistencia de distintas formas de vivir el quehacer teatral y de sostener la actividad en condiciones excepcionales.
Finalmente, en “La escritura como trabajo: un análisis de las condiciones laborales de escritores y escritoras en Argentina”, Paula Simonetti analiza las representaciones contemporáneas del trabajo literario, al problematizar la figura del escritor en el capitalismo actual. A partir de una metodología mixta que combina una encuesta nacional a escritores y escritoras presentada en el informe ya mencionado fruto de un proyecto PICTO Redes de 2024 (Mauro, Dir., 2025), y entrevistas en profundidad, reconstruye las condiciones materiales y simbólicas del oficio, mostrando la precariedad del mismo: la multiactividad, la dependencia de ingresos externos y la centralidad de la docencia y los talleres literarios como principal vía de sostenimiento económico y, a la vez, de legitimación dentro del campo. En sintonía con los trabajos de Toval-Gajardo y Pinto-Laulié, el artículo destaca además el rol ambivalente de las redes sociales y las plataformas digitales, que amplían la visibilidad y el acceso a circuitos de publicación, pero al mismo tiempo intensifican lógicas de autoexposición, competencia y trabajo no remunerado. En diálogo con la noción de “doble vida del escritor” de Bernard Lahire, Simonetti muestra cómo la identidad profesional se construye en tensión entre reconocimiento simbólico, validación institucional y estrategias de sostenimiento económico.
Hacia un reconocimiento del trabajo artístico
En conjunto, si las distintas investigaciones abordan el trabajo artístico como un espacio atravesado por la precariedad, lo hacen en el marco de un proceso más amplio de economización de la cultura que adopta rasgos singulares según cada país y región, así como particularidades producto de la heterogeneidad de los circuitos de producción estatales, comerciales y autogestionados.
El dossier es una apuesta audaz por conectar arte y trabajo, campos históricamente reticentes al análisis de subjetividades, al restituir la agencia de los actores, quienes participan en la reconfiguración económica de la cultura, recuperando el valor de una mirada situada sobre procesos artísticos y económicos. En ese sentido, realiza un aporte fundamental para el campo reciente de los estudios sobre trabajo artístico, al ofrecer herramientas conceptuales y empíricas para comprender las especificidades disciplinarias y regionales que atañen al sector.
Al recuperar los mundos imbricados que la narrativa economicista hegemónica tiende a invisibilizar, también se consolida como una herramienta clave para analizar las transformaciones del capitalismo actual en Latinoamérica, donde la figura del “emprendedor” y la pregnancia de desigualdades estructurales mantienen una vigencia que se extiende no solo a los mundos del arte, sino también al conjunto de los mundos del trabajo contemporáneo.



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