Una carta a los Reyes Magos (sabiendo quiénes son)
Este artículo surje en el marco de consultas para la elaboración de una nueva Carta Cultural Iberoamericana, Àngel Mestres participó de uno de los grupos temáticos de reflexión.
De ahí salen estas propuestas, con forma de carta a los Reyes Magos (pero de esas que se escriben sabiendo quién deja los regalos abajo del árbol).
Hay pedidos que la Carta actual insinúa y reclaman músculo. Y otros pedidos que no se podían imaginar hace 20 años y deberían revisarse.
¿Recibiremos algún regalo?
Tiempo de lectura: 5 min.
Apuntes para la reflexión de qué me gustaría que incluyese la Carta Cultural Iberoamericana.
A modo de introducción.
Durante el proceso de elaboración de la Carta Cultural Iberoamericana muchas compañeras de distintas comunidades y territorios de Ameroibérica fuimos convocadas para unos grupos temáticos de reflexión. Participe en el grupo de Derechos sociolaborales/gobernanza/tecnología. Aquí les dejo algunos apuntes que redacté para dichas reuniones. Sinceramente dudo por desgracia que la carta sea concreta y mucho menos ambiciosa.
Este texto se organiza en dos bloques diferenciados. El primero (A) Derechos sociolaborales, libertad artística y gobernanza democrática de la cultura, recoge demandas que encuentran algún eco, aunque tímido e insuficiente, en la actual Carta Cultural Iberoamericana. Por eso este bloque incorpora algunas notas al pie que remiten a esos fragmentos de la Carta, no para validarlos sino para señalar dónde el documento existente se queda corto y dónde habría que profundizar y exigir más.
El segundo bloque (B) Soberanía tecnológica, derechos digitales y propiedad intelectual, en cambio, no tiene referencia posible en la Carta. En el momento de ser redactada y aprobada, cuando la inteligencia artificial generativa, el extractivismo de datos, la colonialidad algorítmica o el derecho a la desconexión no existían como problemas políticos articulados. Y es precisamente esa ausencia la que justifica que estos apuntes planteen la necesidad de una actualización profunda de la Carta.
Nota de lectura: Entre paréntesis y en cursiva cuando busco referencias en la actual Carta.
La Carta a los Reyes Magos.
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Derechos sociolaborales, libertad artística y gobernanza democrática de la cultura
La precariedad no es un fallo del sistema (La Carta menciona la ”justa retribución a los retribución a los creadores» en el preámbulo y en el apartado de culturas tradicionales habla de «justa remuneración y reparto equitativo de los beneficios». Pero lo hace de manera genérica), es justo como el sistema quiere funcionar. Necesitamos marcos normativos que obliguen, no declaraciones de intenciones. Sin condiciones laborales dignas no hay libertad creativa.
La cultura comunitaria es política y transformación (La Carta solo menciona «medios de comunicación ciudadanos y comunitarios» y la «economía solidaria» como ámbitos. Pero la cultura comunitaria aparece diluida en la diversidad cultural general, y nunca como agencia de transformación política), no es ocio ni animación sociocultural. El Estado tiene la obligación de distribuir recursos equitativos para que estas prácticas puedan autogestionarse sin depender del humor del concejal de turno.
La libertad artística se está perdiendo por la censura política, mercantil o autocensura (En la carta actual se puede entender de forma implícita, pero no se cita la censura de ningún tipo). Hay que blindar el derecho a interpelar, a desestabilizar, a incomodar.
Reivindicamos el derecho al proceso (Nada en la carta actual ): investigar sin saber adónde vas, equivocarte, tomarte el tiempo necesario. El ensayo y el error son metodologías legítimas. Las “políticas culturales de la inmediatez” son fruto de la utilización política, cuando no electoral, de la cultura como evento y no como proceso.
Los saberes populares y las creaciones colectivas necesitan protección jurídica frente al extractivismo corporativo. (La Carta sí menciona «impedir la apropiación indebida». Pero con el avance tecnológico debe reconceptualizarse). La colaboración público-comunitaria tiene que ser horizontal de verdad, no que lo público marque y lo comunitario ejecute.
Es necesario el entender que hay que politizar las políticas culturales para poder abarcar los puntos anteriormente citados.
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Soberanía tecnológica, derechos digitales y propiedad intelectual
El entorno digital es un bien común, no el feudo del Nasdaq. Infraestructuras libres, código abierto y descentralización son la condición mínima para que la tecnología sirva a la comunidad, a la ciudadanía.
Los modelos de IA generativa se han entrenado con el trabajo de miles de creadoras y creadores sin permiso, sin pago, sin reconocimiento. Los gobiernos iberoamericanos tienen que regularlo. El daño, aunque ya es irreversible, debe repararse.
La trazabilidad es obligatoria: de dónde vienen los datos, quién creó esos contenidos, cómo aparecen reconocidos.
Los algoritmos no son neutrales: llevan dentro la mirada del Norte Global. Necesitamos repositorios de datos locales, metadatos situados y herramientas que protejan lenguas, memorias comunitarias y escenas locales para evitar la homogeneización.
La ciudanía debe intervenir las herramientas tecnológicas, abrirlas, entenderlas por dentro y adaptarlas a sus propias lógicas, es ahí donde las políticas culturales deben incidir en la relación con la tecnología.
La curaduría comunitaria, con datos recogidos y situados por las propias comunidades, es una estrategia de resistencia frente a la homogeneización algorítmica.
No todo tiene que ser digital. Tenemos derecho a encontrarnos en persona, a ocupar espacios físicos, a mantener dimensiones de nuestra vida desconectadas. La ciudadanía tiene el derecho inalienable a decir que no.
Y sí queridos Reyes Magos, me he portado bien. Pero creo que todo esto sois incapaces de ponerlo en la Carta, quizás por miedo, por desconocimiento… Pero sobre todo porque sois capaces de olvidar los deseos de las comunidades y territorios que abarcan VUESTRA carta.


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