CULTURA VIVA COMUNITARIA: todas las voces por la unidad latinoamericana
Reunidos en Colombia, cerca de 400 representantes de 23 países reafirmaron la Cultura Viva como paradigma de una política cultural emancipadora y horizonte ético-político de transformación social en América Latina.
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El VII Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, celebrado en Colombia entre el 17 y el 26 de abril, reunió a cerca de 400 personas, entre representantes de 23 países, además de 150 delegados colombianos en representación de organizaciones culturales comunitarias de diversas regiones del país. Bajo el lema “Todas las Voces”, el Congreso fue también una caravana cultural, con una programación itinerante que recorrió diferentes territorios de Colombia: Nariño, Putumayo, Valle del Cauca y Cali, hasta llegar a Medellín, Antioquia, punto culminante de las actividades.
A lo largo de los más de 1000 kilómetros recorridos por esta caravana latinoamericana, se desarrolló una intensa programación con más de 60 actividades, entre las que se contaban presentaciones artísticas, rituales y celebraciones, seminarios, círculos de la palabra, encuentros de redes, desfiles, fiestas, recorridos culturales por las comunidades y la Asamblea General. La delegación brasileña presente en el encuentro contó con unos 20 participantes, entre representantes del Ministerio de Cultura y de gobiernos locales, representantes de la Comisión Nacional de Puntos de Cultura, investigadores, comunicadores y artistas.
Cultura Viva por América Latina
El Movimiento latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, en una trayectoria que ya cumple dos décadas, se ha expandido como una red capilarizada en territorios de diferentes países y se ha consolidado como una de las principales experiencias de organización cultural del continente. La Política Nacional de Cultura Viva y los Puntos de Cultura de Brasil inspiran a los gobiernos locales y nacionales en el desarrollo de políticas públicas. A lo largo de los últimos 15 años, países como Argentina, Colombia, Uruguay, Paraguay, Perú, Ecuador, Costa Rica, Chile, México y España han desarrollado políticas culturales basadas en el potencial, la autonomía y el protagonismo de las comunidades organizadas en torno a la cultura.
La Cultura Viva Comunitaria, como concepto que traduce y amplía la dimensión de los Puntos de Cultura a la realidad latinoamericana, y como movimiento político-cultural continental, surge en Medellín, Colombia, en el año 2011. Reunidas en esta ciudad, bajo una carpa de circo, 100 organizaciones culturales comunitarias de América Latina lanzaron un manifiesto en el que proponían la creación de la “Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria”, una alianza intersectorial de organizaciones culturales comunitarias, gestores públicos, investigadores, activistas, redes y movimientos culturales nacionales y continentales.
Este proceso incide directamente en espacios de cooperación internacional, como los Congresos Iberoamericanos de Cultura celebrados en Mar del Plata (2011), cuyo tema fue “Arte y Transformación Social”, y en Costa Rica en 2014, con el tema “Culturas Vivas Comunitarias”. La actuación organizada de los movimientos culturales en estos espacios condujo a la creación del programa de cooperación internacional Ibercultura Viva, en el marco de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), que hoy reúne a 14 países miembros. Brasil ocupa actualmente la presidencia de este programa, a través de la Secretaría de Ciudadanía y Diversidad Cultural del Ministerio de Cultura.
La articulación autónoma de las redes y movimientos culturales, sin embargo, se consolidó en La Paz, Bolivia, en el año 2013, con la celebración del I Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, que reunió a 1200 participantes de 17 países. Desde entonces, estos congresos se han convertido en encuentros periódicos, celebrándose en El Salvador (2015), Ecuador (2017), Argentina (2019), Perú (2022), México (2025) y Colombia (2026). Una trayectoria que demuestra la vitalidad, la dimensión singular y el carácter orgánico de este movimiento político-cultural, que articula dimensiones organizativas, formativas, teóricas y políticas
El Congreso de Colombia retoma, en diversos niveles, el sentido original de este movimiento y de esta articulación latinoamericana, sus características de intersectorialidad y transversalidad, y su propósito de incidir ante los gobiernos locales y nacionales en la formulación y la implementación de políticas públicas, así como ante organismos de cooperación internacional. Al mismo tiempo, se trata de un movimiento autónomo y con una agenda más amplia, una teoría política que entiende la cultura como un elemento fundamental de intervención en la esfera pública, en la materialización de la ciudadanía y en la conquista de derechos.
La coyuntura política latinoamericana
El Congreso debatió la coyuntura política regional, en un momento en que América Latina se encuentra bajo ataque y una fuerte ofensiva. Los representantes reunidos en Colombia afirmaron la cultura como campo de disputa de ideas, valores e intervención política, reafirmando el carácter latinoamericano de este movimiento como factor de unidad y lucha.
Una expresión de esta toma de posición fue la lectura y aprobación de los manifiestos presentados por las delegaciones cubana y venezolana presentes en el Congreso, en la Asamblea General celebrada en el Teatro Popular Comandante Camilo Torres, en la Universidad de Antioquia, en Medellín. Los textos contextualizan el momento de graves amenazas que viven estos países y hacen un llamado a la unidad del movimiento latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en defensa de la paz y la soberanía de los pueblos. Así se expresó en su documento la delegación cubana:
“La cultura es un territorio de resistencia y esperanza. Las comunidades cubanas siguen creando, compartiendo y defendiendo sus prácticas culturales, tradiciones y proyectos de vida, a pesar de las dificultades impuestas desde el exterior.
Hoy, Cuba no está sola: América Latina y el mundo están del lado de su pueblo. La cultura no puede ser bloqueada. La cultura no está sujeta a sanciones. La cultura es el alma de nuestros pueblos y la fuerza que nos une”.
Por su parte, el documento de la delegación venezolana consagra la cultura como una dimensión fundamental en la lucha por la paz y en la defensa de la humanidad, y expresa solidaridad con los países y pueblos que son víctimas de agresiones imperialistas, como Palestina, Irán y Líbano:
“Hoy, la defensa de la humanidad es una necesidad urgente e ineludible. El capitalismo, en su fase imperialista, colonialista y sionista, amenaza con destruir no solo a los pueblos y las culturas, sino la propia posibilidad de habitar este planeta con justicia y armonía. Ante esta barbarie, declaramos que la cultura no puede ser neutral. El arte que no denuncia la injusticia es cómplice. El silencio es traición. Cada poema, cada danza, cada representación de teatro comunitario debe ser un acto de solidaridad con los pueblos masacrados y un puñetazo en la cara del opresor”.
Cuba y Brasil serán sedes de los próximos Congresos
El Congreso reflexionó además sobre el modelo de gobernanza del movimiento latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. Al tratarse de un movimiento de nuevo tipo, el reto que se plantea es la construcción de formas de organización horizontales, que respeten la autonomía de cada país y las diferentes realidades políticas y culturales existentes en la región. En este sentido, el Congreso acordó la creación de un “Foro permanente de la Cultura Viva Comunitaria” que se reunirá periódicamente de forma virtual para debatir el rumbo del movimiento. La celebración de congresos nacionales en cada país es uno de los objetivos que se perseguirán en los próximos años.
El Congreso ratificó la propuesta de celebrar el próximo Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria en Cuba, en el año 2028. La celebración del Congreso en Cuba representa una apuesta por el futuro del país, y su organización será fruto de un proceso cooperativo y solidario por parte del Movimiento de Cultura Viva Comunitaria, los gobiernos locales y nacionales y los organismos de cooperación.
También se aprobó la propuesta de Brasil de acoger el IX Congreso en 2030. El país que inspiró al continente latinoamericano con la Cultura Viva y los Puntos de Cultura será, por primera vez, el anfitrión del encuentro continental. La delegación brasileña expresó asimismo toda su solidaridad con Cuba y el deseo de construir las dos próximas ediciones en un esfuerzo conjunto de construcción y colaboración
En un mundo en crisis y en guerra, la Cultura Viva Comunitaria propone un horizonte ético-político de paz, defensa de la vida, de los territorios, de las comunidades y de la diversidad, considerando la cultura como elemento fundamental para reencantar y devolver al pueblo el propio sentido de la acción política como elemento de cohesión social y afirmación de valores en una perspectiva de transformación de la sociedad.
Alexandre Santini es Presidente de la Fundación Casa de Rui Barbosa, gestor cultural y militante fundador del Movimiento Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria. Autor del libro: “Cultura Viva Comunitaria: Políticas Culturales en Brasil y en América Latina”.


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