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“No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino.”

Simone De Beauvoir

“… las mujeres latinoamericanas han sido protagonistas de sus propias historias y han trazado un hilo -hasta ahora invisible, pero resistente…”

Soledad Novoa Donoso y María Laura Rosa

“Se está cerrando cierta brecha patriarcal, y es momento de entender que hay que trabajar colectivamente.”

Lucía Pihen

Pensar en el recorrido de la gestión cultural independiente de la Ciudad de Córdoba, requiere urgentemente sacar a la luz el relato de las mujeres. Lo inspira la historia, lo pide el momento, lo reclaman ellas. Basta hacer una foto un día cualquiera en la grilla de actividades culturales y artísticas de la ciudad para notar la relevancia que tiene su trabajo: músicas, actrices, artistas visuales, directoras, programadoras, productoras, sonidistas, fotógrafas, maquilladoras, escenógrafas, comunicadoras, community managers. Y la lista sigue.

Su participación en la cultura es fundamental, son potentes, son generadoras, son músicas o actrices con doble función en la producción, o producción artística y además, se sientan a diseñar estrategias comunes y discuten políticas. Escribir entonces implica visibilizar a las mujeres en sus acciones de gestión colectiva, cuando construyen pensamiento y ponen el cuerpo a la batalla cultural. Cuándo levantan el puño y dicen que lo personal es político y ponen subjetividad y acción en los lenguajes poéticos, en sus luchas y en su manera de reivindicar el arte en la calle o en los escenarios.

En conversación con algunas representantes de colectivos artísticos y gestoras de distintas disciplinas, vemos que los temas que las ocupan, entre otros, giran en torno a la igualdad en el acceso a los derechos culturales, la visibilización, la construcción de lo colectivo.

Vemos también que estos desvelos no son una novedad, aunque ahora se ven potenciadas por la fuerza de un movimiento nacional feminista. El camino se inició hace décadas en la calle, en las bibliotecas y las trastiendas, en las disputas de las mujeres por el poder en todos los espacios donde circula lo simbólico, el trabajo, los derechos, las políticas, la organización y por supuesto, lo colectivo.

Existen múltiples formas de organización, pero la acción colectiva colabora en el posicionamiento ideológico político de un sector diverso como es el de las mujeres, y opera ante el paradigma de la cultura pública, que deberá hacerse eco de estos reclamos. Por nuestra parte, para realizar este aporte, sencillo y realista sobre la temática, hicimos un recorte necesario, y nos planteamos algunos objetivos, dar cuenta del recorrido que vienen realizando los grupos de mujeres del sector cultural en la ciudad de Córdoba, conocer el estado actual de la situación que atraviesan, las principales problemáticas, sus objetivos y los recursos que aplican a la consecución de esos objetivos.

Para este capítulo entrevistamos a María Teresa Andruetto (escritora), Marta Sagadín (bibliotecaria y militante feminista), Evelin Mellano (productora), Lucía Pihen (actriz y murguista), Coqui Dutto (música y docente), Pamela Merchán y Trinidad Bertero (músicas).

En el libro “Cultura independiente Córdoba, un archivo que comienza” transcribimos el conversatorio “Contexto y aportes a la lucha feminista en cultura”, que co-coordinamos con Cecilia Salguero en Espacio 75, donde participaron Pate Palero, Marian Pellegrino y Paola Suárez.

El surgimiento de algunos colectivos culturales de mujeres

Uno de los temas que nos propusimos resaltar en este capítulo es la cuestión de la creación de colectivos de mujeres en torno a la cultura o lo cultural. Con ese foco, nos centramos en tres colectivos que representan diferentes grupos etáreos y sectoriales. Conocer a través de sus referentes, el recorrido que las mujeres realizan en el sector de la cultura independiente local, nos acerca a comprender qué las motiva a reunirse en torno a la visión de género, cuáles son sus reflexiones, trayectorias y conquistas.

La selección de colectivos fue pensada como dijimos, partiendo del conocimiento de la existencia de los mismos, pero atendiendo exclusivamente a la perspectiva propia de cada grupa, su especificidad y experiencias, lo que nos llevó a comprender que las coincidencias son mayores a medida que más indagamos en la necesidad de la creación de las mismas: organizarse para visibilizar su trabajo, dar el debate sobre la cuestión de género, fortalecerse entre todas, causar un impacto en el colectivo sectorial más amplio.

Al respecto de lo colectivo en el arte, dice Lucía Pihen: “En estos tiempos hay que reforzar lo colectivo, porque lo denso también viene reforzado. El feminismo es ir a pelear al patriarcado, es hacerse fuerte para que el patriarcado nos deje de matar. Y en ese sentido el arte es como la gota sobre la piedra.”

Red de Productoras

La Red de Productoras de Córdoba surge en el año 2010, como un colectivo de mujeres que, convocadas bajo las mismas preocupaciones, se reunían para compartir sobre su actividad como managers y productoras de música independiente local, conversar sobre las dificultades y desafíos, darse apoyo e intercambiar información o contactos.

La mayoría de los proyectos musicales que manejaban como managers estaban integrados por mujeres, o tenían mujeres en lugares visibles sobre el escenario: Vivi Pozzebón, Los Cocineros con Mara Santucho en voz, La Pata de la Tuerta con la Negra Marta en voz y trombón, Lorena Jiménez y las Fiestas Gitanas. Dice Ceci Salguero, una de las fundadoras de la Red:

Nuestras propuestas eran las que más tickets cortaban en salas locales con artistas locales, trabajábamos con más o menos el mismo público y redes, producíamos en los mismos espacios, compartíamos “comunidad” de alguna manera, y nos enfrentábamos a dificultades similares. Empezamos con un acción simple: equilibrar agendas, compartir calendarios para no pisarnos en presentaciones de discos o lanzamientos clave y difundir conjuntamente el próximo show que producía nuestra colega. (Salguero 2019)

Crearon estrategias comunes para el crecimiento de sus proyectos artísticos, en la comunicación y venta de sus artistas, y de esa manera escribieron parte de la historia de la producción independiente en Córdoba. Propusieron ciclos, armaron un paquete de booking para la venta hacia otras ciudades y regiones. Sobre esto, Ceci agrega:

Mas allá de las acciones de difusión y venta, constatamos además que representábamos una gran fuerza de “mano de obra cultural local” -siete chicas representábamos a más de cien trabajadores locales entre artistas, técnicos, gestores de prensa, etc- y esa realidad transformaría nuestro relato y nuestra herramienta de negociación: el potencial trascendía al nombre del grupo o la artista representados, lo contundente estaba en toda la maquinaria que rodea a un nombre en una grilla y eso sí era el producto puro de nuestro trabajo de productoras. (Salguero 2019)

Los objetivos de la Red fueron más allá de lo inmediato.

Nos propusimos revalorizar nuestro trabajo como managers, gestoras, mujeres, defendiendo los derechos de los artistas que representábamos pero también buscando una línea común en cuanto a nuestra propia situación laboral, en el desafío como mujeres ocupando espacios donde los hombres tenían y aún tienen la batuta. Era importante mantenernos cerca y lo esencial para nuestra subsistencia era que cada una mantuviera su proyecto: no éramos una sociedad, no repartíamos ganancias, éramos una red de proyectos autónomos y el desafío era sostenerlo sin que eso afecte a cada unidad. (Salguero 2019)

¿Cómo es esto de compartir información, aprender con otras para fortalecerse en un ambiente liderado por varones? Evelin Mellano, una de las integrantes de la Red, nos dice:

Formar parte de la Red estuvo bueno porque me empezó a dar un panorama de que había otras chicas que se encontraban con las mismas problemáticas, de trabajar a la noche, en ambientes masculinos, de manejar dinero, conocer cuánto pagarle a cada persona, como la informalidad del ambiente, digamos que no sabés cuánto cobra un técnico, qué porcentaje tiene un manager, por qué lo cobra. Todas cuestiones que ahora son normales, están normalizadas. Pudimos ver claramente quiénes éramos, qué hacíamos, por qué cobrábamos, cuánto debíamos pagar, cuánta gente trabaja con nosotros, y nos dimos cuenta por ejemplo, que un fin de semana éramos siete/ocho mujeres que generábamos varios shows y trabajaban más de 100 personas entre músicos, técnicos, la gente de los bares, o sea, se generaba una movida mucha gente. (Mellano 2019)

Los resultados de este “trabajo en red” fueron potentes, no solo para la escena musical del momento, sino también para las integrantes del colectivo: generaron mejoras en su propio desempeño profesional, lograron hacer aportes concretos en forma personal o colectiva en el ámbito público y privado. Esto que de alguna manera las posicionó mejor a cada una en su performance laboral como mujeres de la cultura con voz propia, sucedió antes de que el movimiento feminista tuviera la presencia que hoy tiene en las calles, en la discusión de las políticas, en las marchas, en los espacios políticos.

Red de Bibliotecas con Perspectiva de Género

En 1998 en un barrio de Córdoba se dio forma a un innovador proyecto popular. Fue la primera biblioteca con perspectiva de género de la provincia, muy relacionada con la militancia política y social de sus fundadoras: la Biblioteca Popular Juana Manuela Gorriti. Enclavada en Barrio Pueyrredón, la biblioteca se crea con objetivo de reunir títulos específicos de género y feminismo, reunir documentación nacional e internacional y la realización de actividades culturales en torno las problemáticas del género. La crearon mujeres que participaron activamente, desde el retorno a la democracia, de diferentes espacios de construcción feminista, desde el Primer Encuentro Nacional de Mujeres en Buenos Aires del año 1986, la creación del Movimiento de Mujeres Córdoba, y que participaron de los debates y luchas que por esos años se sostenían en la ciudad, sobre el cupo femenino en la política, la subordinación de la mujeres en todos los ámbitos, los derechos sexuales y reproductivos,  contra la violencia de todo tipo hacia la mujer, contra la feminización de la pobreza, entre tantos otros temas.  A la pregunta sobre los fines de la biblioteca, su fundadora Marta Sagadín cuenta:

(…) nosotras lo que queríamos era proveer a las mujeres de un lugar donde pudieran ir a buscar materiales que las reforzaran en sus iniciativas y proyectos. Queríamos crear una organización que nucleara a las bibliotecas para que éstas empezaran a tener un espacio dedicado al género, al feminismo, nacionales e internacionales.

Es así que luego de fortalecer la Biblioteca Juana Manuela Gorriti, Marta junto a otras compañeras crearon la Red de Bibliotecas con Perspectiva de Género[1].

Pensé que esto que teníamos acá en el barrio, se debía replicar en las demás bibliotecas populares, porque eso abriría un abanico grande de posibilidades que podíamos ayudar a crear. No es coincidencia que fuera hace tres años que decidimos esto, en ese momento se producía en nuestro país un proceso que ha significado mayor participación de las mujeres y personas de la diversidad sexual. Nosotras, cada 8 de Marzo, nos juntábamos en la Plaza San Martín, y desde ahí llevábamos el volante, dábamos a conocer nuestro principios, por sobre todo la voluntad de que las mujeres debíamos pelear por nuestros derechos. Si vos comparás las cuatro locas que éramos en ese momento[2], a las miles y miles de personas que ahora participan en el 8M -solamente de la marcha- y desde hace unos años, el proceso ha sido increíble” (Sagadín 2019)

La Red de Bibliotecas con Perspectiva de Género ya cumplió 3 años desde su creación, ha ido incluyendo bibliotecas y bibliotecarias en toda la provincia y  reúne en el Catálogo Colectivo[3], material de lectura específico. Catalogan y suman materiales y comparten experiencias y miradas entre las bibliotecarias. Dicen que su objetivo principal es que en todas las bibliotecas de nuestros barrios se pueda acceder a materiales sobre géneros que incluyen literatura, material teórico de formación sobre feminismos y legislación nacional e internacional que aborden las diferentes problemáticas de géneros (Sagadín).

Su próximo objetivo es hacer una red nacional.

Mujeres músicas

“Somos mujeres, somos músicas, somos mujeres músicas de la provincia de Córdoba y estamos escribiendo nuestra historia”, dicen las compañeras de SONAR  Asociación Civil. Sonar es una organización de músicos y músicas de la escena independiente de Córdoba, que busca transformar y consolidar una nueva definición del “ser músico” en el Siglo XXI.

Estas músicas consideran que la participación protagónica de las mujeres es fundamental, y ponen el foco en la relación de las mujeres con la música con el objetivo de reconocer y visibilizar su rol dentro del ecosistema musical.

La participación de las mujeres y el acceso a la cultura

Otra cuestión que nos ocupa es pensar qué lugares ocupan las mujeres en la vida cultural de la ciudad: artistas, gestoras, productoras, dirigentes y políticas pero también espectadoras. Y pensar ¿quiénes acceden a los bienes y productos culturales?

Entrevistamos a la escritora cordobesa María Teresa Andruetto, una personalidad de la cultura de Córdoba con gran trayectoria en el ámbito de la literatura infantil contemporánea y coherencia en su repaso por las temáticas feministas, que nos dice al respecto:

“El lugar de relevancia, de presencia de las mujeres de la cultura de Córdoba va en crecimiento, aunque falta mucho por hacer. De pronto la otra vez apareció un productor discográfico diciendo que no había suficientes artistas mujeres y salieron un montón de cantantes a decir y a nombrar artistas y cantantes, a veces pasa eso. No ha pasado con los editores, no que yo sepa. Todavía hay sectores de otras disciplinas del arte que son mas resistentes en cuanto al machismo, quizás en la zona de la música, son más resistentes que en los espacios de edición. De todos maneras hay un crecimiento de cantantes, de escritoras, de actrices, ha habido encuentros de directoras de cine, digamos todo eso va en claramente en expansión en relación con las marchas de mujeres, con el Ni Una Menos, con los movimientos feministas cada vez más intensos, que si bien vienen de hace muchos años, son más intensos en estos últimos años.” (Andruetto 2019)

Respecto del lugar que ocupan las mujeres y de la necesidad de una transformación en las concepciones que atraviesan la acción y las políticas culturales, María Teresa, nos ayuda a reflexionar:

Igual falta un crecimiento de mujeres en lugares de decisión, yo lo vivo como una sociedad en transformación, falta ir desarrollando ciertas formas, ir haciendo crecer ciertas formas de políticas públicas y de emprendimientos privados en los cuales haya no solo una mayor presencia de mujeres, sino una concepción que tenga que ver con modos antipatriarcales o no patriarcales de distribución de recursos. (Andruetto 2019)

Conversamos también con María José Castro Schule, participante del movimiento de Teatro Comunitario desde la coordinación del colectivo Los Orilleros de la Cañada, y le consultamos sobre la relación del teatro comunitario con las problemáticas de las mujeres en la cultura.

El movimiento de teatro comunitario tiene lógicas muy femeninas, en el sentido del trabajo colaborativo, en el sentido de las formas de dirección. En el colectivo de mujeres directoras, conceptualizamos algo que tiene lógica en el movimiento actual y que resignifica la historia del feminismo con lo que está sucediendo hoy. Tiene una lógica feminista en la forma de trabajar, de accionar y de participar, hay paridad, el género no está dictando las formas de participar, por el contrario, hay un estímulo constante a un trabajo de paridad. Y también para contrarrestar algunas lógicas instaladas, hay un trabajo muy intenso para lograr que las participantes puedan dar a conocer su voz, para que esta acción que llevan adelante en un espacio artístico cultural como es el teatro comunitario, pueda tener su extensión en su vida personal, en su familia, en su manera de andar la vida. La red que se crea en torno al teatro comunitario, hace de soporte de las mujeres que puedan estar en riesgo, y se encuentran lazos y posibilidades para fortalecerse en lo personal.

¿Existe un consumo cultural para todas? Sobre el acceso a la cultura, María Teresa aporta:

Porque una cosa son los artistas, o las artistas o les artistas que pueden ir in crescendo y otra cosa es qué pasa con los consumidores de eso: las mujeres en los barrios, en las zonas más pobres, la gente que no puede ir por sus propios medios a pagar una entrada. No quedarse solo en cuántas o cuántos artistas participan porque la cultura no es solamente la producción de espectáculos o de productos culturales, sino también, una cosa que a mí siempre me interesó mucho, la construcción de un público consumidor de eso, que es lo que hace andar la rueda de la cultura, un público consumidor de música, de libros. Yo he trabajado toda mi vida en la construcción de lectores y sé que hay gente trabajando en la construcción de espectadores. Hasta dónde llegar y a qué mujeres y cómo trascender los espacios de una clase media habitualmente acostumbrada a consumir ciertos productos culturales, hacia otros sectores que no tienen posibilidades económicas de costear una entrada por sus propios medios. (Andruetto 2019)

También, siguiendo con la cuestión del acceso de las mujeres a la cultura, desde una perspectiva social, la periodista Pate Palero aporta:

Tenemos que cruzar lo social también, porque estamos hablando desde un ámbito en donde nosotras hemos sido privilegiadas por una condición social, familiar y hasta condiciones personales. Pero lo que les sucede al 90% de las mujeres es muy distinto a lo que nos pasa a nosotras. Yo te invito a ir al interior de la provincia o a ciertos barrios de la ciudad. Andá a Bajo Grande, a una reunión en un dispensario donde son todas minas, todas solas, llenas de hijos. ¿De qué guitarra le vas a hablar a esas chicas? Hay condiciones de clase que complejizan el análisis de género. (Palero 2019)

Nos pareció interesante consultar a María José Schule -en tanto referente del Teatro Comunitario- su mirada sobre el consumo cultural, y ella pone en un lugar de resalto la participación de las mujeres. Dice que más allá del consumo

(…) es sorprendente y muy gratificante el nivel de producción de la mujer en todos los ámbitos pero haciendo foco a nivel cultural en Córdoba. Es muy potente el nivel de estrategias para que esas producciones puedan ser materializadas, puedan tomar cuerpo, más allá del momento que está viviendo cada una como mujer. Vemos que estas formas pertenecen al feminismo y eso nos da más potencia para problematizar situaciones y prácticas comunes a todas: tanto en conversaciones en grupos de WhatsApp o en debates en mesas de trabajo, las problemáticas que se comparten son comunes y lo que hacemos es tratar de solucionarlas. En el teatro comunitario, estas formas estuvieron presentes desde sus inicios y prácticamente son el fundamento del mismo, aparecen en otros espacios como en los colectivos de directoras, donde empezamos a analizar nuestras prácticas y nuestros procesos, cómo nos manejamos cuando estamos sosteniendo la paridad y cómo el colectivo empieza a avalar estas formas y generar espacios para que las problemáticas sean visibilizadas y que estén dentro de las producciones feministas. (Schule 2019)

Majo continúa con un aporte muy valioso:

Creación, formación y visibilización de redes de producción feministas: las actrices, los equipos técnicos, las directoras, las dramaturgias. Las dramaturgias tienen que tener otro relato, entonces les damos esta otra impronta a nuestras producciones. Hay que aprovechar este movimiento, son ciclos y en este momento está dada aquí y ahora y somos parte de esta ola feminista. Entonces hay que establecer las redes para que se pueda sostener en el tiempo, mas allá de los vaivenes históricos, políticos y sociales. (Schule 2019)

¿Qué sucede en el ámbito académico?

Respecto al ámbito académico, la productora audiovisual Paola Suárez hace un aporte que consideramos interesante:

Creo que la Academia tiene la gran deuda de trabajar planes de estudio con perspectiva de género para no caer en las mismas lógicas que después repetís en el mundo profesional, hay que deconstruirlas en ese momento. La Universidad es un espacio de formación y de creación de sentido y de contenido. ¿Qué estamos creando ahí? (Suárez 2019)

Volverse visibles

No era extraño para las primeras pensadoras feministas que se plantearon la igualdad de género en la cultura, el tema de la falta de reconocimiento de las mujeres artistas. En 1971 Linda Nochlin se pregunta “¿Porqué no hay tantas mujeres artistas?” Uno de los argumentos era la escasa educación especializada de las artistas. En la actualidad, la mitad de las clases de artes son tomadas por mujeres, es decir, este argumento no es adecuado, y quizás tampoco lo era en su momento. La equidad de género aún con los recorridos ya realizados por las mujeres, está lejos de ser una realidad en el mundo de la cultura y de las artes. Es más, según Maura Reilly, el mundo de las artes es predominantemente blanco, euro-norteamericano, heterosexual y sobre todo, de sexo masculino. Por otro lado, también siguiendo a la misma autora, las mujeres ganan menos y es usual que los puestos de mayor jerarquía en museos y teatros lo ocupen hombres. A juzgar por las grillas de los grandes festivales de Córdoba, también es muy inferior la participación de las mujeres en los escenarios, con respecto a las bandas lideradas por varones.

Basta escuchar las voces de algunas compañeras de la cultura y de las artes para entender el punto: Nos cuesta mucho más el acceso a los escenarios, las muestras y los puestos de decisión en espacios culturales. Y eso nada tiene que ver con la preparación, el estudio, las horas de capacitación y entrega apasionada a la gestión o la implementación de políticas culturales.  En el imaginario, éstas mayormente ocupan el lugar de espectadoras, fans o incluso, de artistas amateurs.  Soledad Novoa Donoso y María Laura Rosa[4], hacen referencia a la Salonnière[5] una figura de la Ilustración muy denostada por los principales pensadores del momento. Y agregan: “Si el espacio de las mujeres se encuentra en los círculos de lo privado, el intramuros del hogar, es claro que ellas no puedan ser consideradas profesionales y su labor sea invisibilizada por un rótulo demoledor: aficionada”. El genio creador, tan mentado, es varón. Las mujeres, meras musas inspiradoras o en el mejor de los casos, aficionadas.

Aunque las cosas han cambiado bastante desde ese momento, coincidimos con diferentes autoras y entrevistadas, que caminamos contra siglos de desigualdad e invisibilización. Lucía Pihén -actriz y directora de teatro independiente- señaló en nuestra charla con ella (2019) que siente que hay muchas cosas en las que los mandatos nos han tocado, nos han llegado a herir un poco más, y lo estamos sanando ahora. Lucía da cuenta del proceso de estudiar en la Universidad y convertirse en una actriz, tratando de convivir con la maternidad y el cuidado de la familia, con las dificultades de formarse y actuar en un ecosistema patriarcal, con actitudes machistas presentes también en el mundo del teatro. A la pregunta sobre las problemáticas que afronta como mujer del teatro, dice: Ser mujer implica tener que remarla mucho más, incluso a la hora de explicar desde la dirección actoral lo que querés, hay impedimentos o expectativas más altas”.

En relación a la desigualdad, Pamela Merchán de Mujeres Músicas, dice:

Nos damos cuenta que están naturalizadas muchas cosas, y recién ahora nos las planteamos. Como el caso de la directora de coro que hace todas las tareas de su casa, la deja impecable, cuida a los niños, luego sale y va a dirigir un coro, si sumamos todo lo que hace, y además el trabajo del hogar, ese doble trabajo está totalmente naturalizado. (Merchán 2019)

De la mano de la cuestión de la desigualdad y la invisibilización del talento artístico y de gestión de las mujeres, encontramos el prejuicio con el que una mujer debe lidiar para hacerse escuchar. Al respecto, dicen Trini Bertero y Pame Merchán, ambas integrantes del colectivo Mujeres Músicas:

También está presente este comentario de “¡ah, pero tocas bien!”, y este preconcepto, como dando por hecho que no vas a ser buena y que además para moverte en el ambiente, tener que ser excelente. (Bertero 2019)

Con un grupo nos pasaba, de querer tener composiciones complejas y querer salir al escenario y llevarnos todo por delante. Y la respuesta era que muchos varones no se acercaban y si se acercaban eran para decir “uh me sorprendí” “tocan bien y además son lindas”. Después me puse a pensar … por qué nosotras debíamos adoptar esta actitud masculina para plantearnos ante el público y el mundo? Estaba buenísimo que mostremos energía poderosa, pero depende mucho del género, porque está bien si sos mujer y cantás bonito pero en otros géneros de música como el rock o el tango, están atravesados en lugares donde lidera el varón. (Merchán 2019)

Coqui Dutto cuenta cómo se construyó el modelo de participación del MOMUSI[6] Córdoba, en donde hay una gran participación de mujeres, y dice:

En el modo de tomar decisiones, en el modo de gestionarnos, no he notado actitudes machistas en general y eso nos ha llevado a lograr igualdad en la visibilización de las propuestas musicales que integran el colectivo. (Dutto 2019)

Michelle Perrot[7]  afirma que la invisibilidad de las mujeres en la historia se relaciona con su distancia del espacio público, con el silencio de las fuentes, con la dificultad de identificar huellas en los discursos que ocultan su presencia, por diferentes mecanismos. Ella reflexiona sobre las posibilidades de romper el silencio en el que fueron sumidas las mujeres.

Y eso están haciendo las mujeres de la cultura independiente de Córdoba: escribir su propia historia, romper el silencio, volverse visibles.


[1] Ver nota de Bibiana Fulchieri para La Voz del Interior:  https://www.lavoz.com.ar/numero-cero/red-de-bibliotecas-con-perspectiva-de-genero-una-valija-llena-de-libros

[2] Marta Sagadín se refiere a la actividad militante en la que militaban mujeres entre fines de los 80 y mediados de los 90.

[3] Para consultar el Catálogo Colectivo, acceder a http://bibgenero.puntobiblio.com/

[4] Novoa Donoso S. y Rosa M.L., “Compartir el mundo. La experiencia de las mujeres y el arte” Ediciones Metales Pesados, Santiago de Chile, 2017.

[5] “Salonnières” eran mujeres anfitrionas y promotoras de los salones literarios (siglos XVIII y XIX). Algunas llegaron a tener mucha influencia en su época (siglos XVIII y XIX). Ver más: www.lemiaunoir.com/salonnieres-anfitrionas-salon-literario/

[6] Movimiento de Música Infantil (Córdoba, Argentina).

[7] Perrot, M., “Mon histoire des femmes”, Éditions du Seuil, París, 2006.

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