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¡Atención! a continuación sigue un texto profundamente autorreferencial y endogámico. Sí va a proseguir con su lectura es porque le interesa el debate sobre la profesionalización de la gestión cultural y sus derivas. ¡Queda usted debidamente advertide!

Introito

Como les indiqué en la advertencia, el presente será un texto algo autorreferencial, por eso me permitiré comenzar presentándome. Mi nombre es Emiliano Fuentes Firmani y soy Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura por la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Pero antes que eso, soy gestor cultural. 

Paso a explicarme. Tengo la suerte de haber encontrado mi vocación tempranamente, desde adolescente me ha interesado intervenir en los procesos de la organización de nuestra cultura, entendiendo a estos como aquellos orientados a la organización de las artes, como también aquellos que tienen que ver con nuestras culturas políticas y sus transformaciones. Tal es así que en mi archivo personal, el certificado que más atesoro es una nota del vicerrector de mi escuela secundaria del sistema público, autorizando a que, junto a un grupo de estudiantes, pudiera ingresar un día sábado para poder acondicionar el sótano de la misma para la organización de un centro cultural. Tenía entonces 16 años. De ahí en adelante he gestionado todo tipo de proyectos del ámbito cultural, desde una murga con más de 100 integrantes (Los Caprichosos de Caseros) hasta un Centro Universitario de Cultura y Arte en una Universidad Nacional (CUCA  UNTREF), pasando por una revista y editorial dedicada a la gestión cultural. También he sido afortunado por contar con políticas de Estado que permitieron que, desde mi periférica existencia, pudiera realizar, y finalizar, mis estudios en la Universidad. Y además, he tenido el privilegio de poder dedicar los últimos 20 años – casi toda mi vida profesional – al diseño e implementación de políticas culturales en distintos niveles del Estado, desde el ámbito local, al internacional. Enumero estos antecedentes para aclarar mi lugar de habla en función de una polémica que se ha dado sobre la promoción del 22 de octubre como “Día del gestor y la gestora cultural” y de la oposición a esto que, junto con un amplio grupo de gestoras y gestores de diferentes provincias de nuestro país, venimos llevando adelante desde el año 2018. Esta oposición surgió en primer lugar porque en Argentina, desde el año 2004 y mediante la ley 26.001, el 22 de octubre es conmemorado como el Día Nacional por el Derecho a la Identidad. Pero también existen otras razones.

En virtud de esta polémica y con el objetivo de sumar esfuerzos y energías, la Red Argentina de Gestión Cultural lanzó una campaña por el “Día Nacional de la Gestión Cultural” para construir federalmente un día de visibilización de nuestro campo profesional. En simultáneo, las personas que impulsaron originalmente la celebración el 22 de octubre decidieron continuar con su propio proyecto y, a pesar de participar activamente en el proceso colaborativo para que la campaña de como resultado el sostenimiento de su fecha, han promovido la presentación de proyectos de ley en la Cámara de Diputados Nacional (expediente 0770-D-2021), y en la Legislatura bonaerense (expediente D- 2576/21-22- 0), para la instalación su día. Es por este motivo que me he decidido a escribir estas líneas que sientan mi posición, y de este proyecto editorial, sobre porqué el 22 de octubre no puede ser el día en que celebremos la gestión cultural como profesión.

Primer acto. De dónde venimos.

Como hemos señalado en otros artículos, la gestión cultural es un campo profesional que tiene como objeto a las políticas culturales, y que en nuestro país ha comenzado a desarrollarse hace poco más de 30 años. De carácter polisémico, como los mismos conceptos de arte y cultura lo son, la gestión del arte y la cultura es una disciplina deudora de diversos campos como el artístico, la sociología, la administración, la antropología, la economía, la historia o la política, que la fueron conformando. Por esta razón también la gestión cultural se ha desarrollado desde diversas perspectivas conceptuales y ha servido, y sirve, como significante de diversas acciones, experiencias e intervenciones. En Argentina, la historia de la gestión cultural como campo disciplinar comienza a configurarse en la década de 1980 a partir del trabajo y la prédica de importantes figuras ligadas a la animación sociocultural como Ezequiel Ander Egg, o Adolfo Colombres. Pero es recién avanzada la década de 1990 cuando, a partir de múltiples factores, la disciplina comienza a delinearse más nítidamente. Por un lado, la activa participación de agencias de cooperación internacional de los países centrales en la implementación de programas de intercambio y formación cultural permitió que toda una generación de gestores se formase a partir de las experiencias y recursos técnicos europeos. En un estudio publicado por la Organización de los Estados Iberoamericanos en 2001, los investigadores Zubiría, Trujillo y Tabares dicen que la noción de gestión cultural pretendió ser en sus inicios una propuesta diferenciada a las actividades que se referenciaban en la acción de animadores y promotores, administradores o trabajadores de la cultura, pero que luego se transformó en algo más que una intención diferenciadora de lo existente. En su trabajo, los investigadores dan cuenta de algunos de los desarrollos operados a partir de la introducción de la noción de gestión cultural, manifestando la existencia de tres enfoques diferenciados, uno orientado a sostener a la Gestión Cultural como disciplina superadora y asimiladora de todos los otros conceptos operados; una segunda que da cuenta de la necesidad de mantener separados los conceptos porque atañen a fenómenos diferentes del trabajo cultural y una tercera, que busca sintetizar las dos primeras y que llama a considerar una mirada crítica que diferencie lo gestionable de lo no gestionable en el campo de la cultura. En nuestro país estas tesis conviven, aunque puede señalarse una clara influencia de la primera de ellas en los albores de la profesionalización, a partir de donde se crearon las primeras carreras universitarias en gestión cultural; en principio, la mayoría de estas carreras fueron creadas en la modalidad de posgrados, aunque también se desarrolló una primera propuesta curricular de grado, la Licenciatura en Gestión del Arte y la Cultura de la UNTREF, y una de pre grado, la Tecnicatura Universitaria en Gestión Cultural de la UNMDP. Ambas comenzaron a dictarse en el año 1998. Para quienes estén interesades en la historia y desarrollo del campo profesional les recomiendo mucho la lectura del artículo del profesor Rubens Bayardo “Algunas coordenadas de la Gestión Cultural en la Argentina”, que forma parte del libro Gestión Cultural en la Argentina que pueden descargar gratuitamente desde nuestra web.  

En el caso del Día Nacional de la Gestión Cultural, el primer antecedente para su instauración se da en el año 2015 en la Universidad Nacional de Avellaneda. Organizado por estudiantes de la Licenciatura en Gestión Cultural de esa universidad, con apoyo de sus docentes y del Ministerio de Cultura de la Nación, el “Encuentro por el Día Nacional de la Gestión Cultural” se desarrolló el 15 de octubre de 2015 con el objetivo de impulsar una campaña para visibilizar la gestión cultural, llamando a los diversos sectores que son parte de la gestión cultural a construir un espacio para el intercambio y desarrollo del campo profesional. Muches de quienes participaron del encuentro se enteraron, a partir de la intervención de una socia de la Asociación Argentina de Gestores Culturales Universitarios, que en Mar del Plata – con el mismo objetivo de impulsar la visibilización – celebraban desde el año 2006 el 22 de octubre como “Día del Gestor Cultural” en homenaje a sus primeras Técnicas Universitarias en Gestión Cultural, graduadas esa fecha en el año 2005. Seguida a esa notificación, se invitó a que el encuentro impulse como Día Nacional de la Gestión Cultural el proyecto promovido por AAGECU y la UNMDP, cosa que por diversos motivos no sucedió. 

Dos años después quienes sí decidieron acompañar la propuesta fueron las autoridades del Ministerio de Cultura de la Nación, a cargo del editor macrista Pablo Avelluto. Desde el año 2017, a instancias de la Dirección Nacional de Formación Cultural, cultura nación se plegó a la conmemoración del 22 de octubre con una publicación en la fanpage de facebook del Ministerio de Cultura, y recién ahí fue que la gran mayoría de quienes trabajamos profesionalmente en la gestión cultural nos enteramos de porqué era conmemorado este día, tal como se puede ver en mi comentario a dicha publicación y en la respuesta de la entonces presidenta de la AAGECU, Mabel Zecca. Estábamos en tiempos oscuros para nuestra cultura y en el momento no le contesté y me arrepiento. Porque a la superposición sobre el Día Nacional por el Derecho a la Identidad – del que el Ministerio macrista no hizo difusión en sus redes sociales coherente con su tendencia negacionista recientemente ratificada por El Dipy, – se sumó una información errónea que aún hoy no ha sido rectificada. La primeras graduadas en gestión cultural en el país fueron las licenciadas en Gestión del Arte y la Cultura Laura Martinez Viademonte, quien se graduó en la UNTREF defendiendo una tesis titulada “Las radios comunitarias como herramienta de inserción social” el 21 de mayo del año 2004, y Alejandra Sanchez Antelo, quien se graduó defendiendo una tesis sobre “Arte de la red : legitimación y tensiones” el 21 de octubre del mismo año. Para más información pueden acceder al repositorio de la Biblioteca de la UNTREF donde podrán consultar estos y otros trabajos.  El desatino se completa al año siguiente, en que la Red Nacional de Carreras de Gestión Cultural en Universidades Nacionales también toma el 22 de octubre como día a conmemorar, reproduciendo la información errónea sobre las primeras graduadas en todas las carreras que la componen. Es inexplicable que las autoridades de la UNTREF presentes en esa Red no hayan solicitado rectificar esa información que lesiona la memoria institucional de dicha universidad.

Publicación del Ministerio de Cultura de la Nación en su fanpage el 22/10/17

Segundo acto. La Red Argentina de Gestión Cultural

En noviembre de 2019 se realizó la primera presentación del libro Gestión Cultural en la Argentina, producto final del proceso de organización que había comenzado en 2018 y que concluyó en la conformación de la Red Argentina de Gestión Cultural, que desde marzo de 2020 se viene reuniendo en forma regular y construyendo su proceso institucional a partir de vocerías rotativas y trabajo en comisiones. La RedArGC es una plataforma de gestión asociada conformada por personas pertenecientes a instituciones, organizaciones y proyectos de todo el territorio nacional ligadas a la formación, investigación y ejercicio profesional de la gestión y las políticas culturales, que tiene como propósito contribuir al desarrollo y a la profesionalización de la Gestión Cultural en la Argentina. Las participaciones en la Red revelan también una amplia representación geográfica, con integrantes que van desde la ciudad de Jujuy a la ciudad de General Roca, en la Patagonia, y con intensas participaciones de las provincias de Córdoba, Santa Fé, Buenos Aires, Mendoza, Salta y Entre Ríos.  Las principales líneas de acción de la Red son la generación de espacios permanentes de encuentro y diálogo para el intercambio entre gestores/as, formadores/as, investigadores/as y funcionarios/as del sector cultural; la producción y/o sistematización de recursos (in)formativos, investigaciones y herramientas sobre el campo disciplinar, así como también la elaboración de acciones y actividades relacionadas con la profesionalización de la gestión cultural; y la construcción de canales de comunicación para la difusión de las producciones de la red y sus miembros. 

Una de las primeras cosas que se discutió en el marco del proceso de institucionalización era sobre quienes podían participar de la Red, cuidando especialmente de poder incluir a personas con certificaciones universitarias, como así también a aquellas que se dedican a la gestión desde la praxis cultural. Se consideró vital el diálogo intrasectorial entre la gestión cultural universitaria y la empírica en función del diverso y heterogéneo campo profesional constituido en nuestro país. Por más que la validación social normalmente venga de la mano de las certificaciones universitarias, en el caso de la gestión cultural, el saber empírico todavía sigue cotizando alto y contando con cierto reconocimiento y prestigio social. Por este motivo también desde la comisión de profesionalización de la RedArGC se propuso en octubre de 2020 diseñar una consulta pública a las personas dedicadas profesionalmente a la gestión cultural, para poder construir un día que sea representativo de la heterogénea diversidad del campo y que pueda ser referenciado federalmente. Finalmente la campaña fue lanzada en junio de 2021 y será cerrada en agosto del mismo año. La idea es que puedan proponerse fechas relacionadas a eventos, como el primer Congreso Argentino de Cultura de Mar del Plata – al que por motivo de sus 15 años le estaremos dedicando un número especial de la Revista Gestión Cultural coordinado por Federico Escribal, Mariela Quirós y León Repetur – o a personas, como por ejemplo el recordado y querido profesor Ricardo Santillán Güemes, solo por citar algunos ejemplos. Luego del cierre de la campaña, un jurado determinará cuál fue la mejor propuesta presentada y la Red buscará elevar la propuesta para que sea sancionada mediante proyecto de ley del Congreso Nacional. En este sentido es lamentable la actitud de las personas participantes de la Red que, desconociendo el esfuerzo colectivo realizado, han impulsado los proyectos de ley que fueron referenciados en el introito. 

Reunión de la Red Argentina de gestión Cultural con el Ministro de Cultura Tristán Bauer. 3 de marzo de 2020.

Tercer acto. Hacia dónde vamos.

En el año 2005 el profesor Rubens Bayardo señalaba que “el principal desafío actual de la gestión cultural es afianzar una perspectiva no tecnocrática, que relacione la gestión de la cultura con políticas culturales a largo plazo y con finalidades sociales, que contribuyan a definir colectivamente qué clase de desarrollo queremos para nuestras sociedades”. 

Me parece que esa reflexión es una excelente síntesis para pensar la importancia de la definición del día nacional de la gestión cultural en torno a la orientación que queramos darle a nuestra profesión. En el primer acto mencionaba la política negacionista del macrismo en torno a los derechos humanos, expresada por los dichos del cantante El Dipy sobre la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Sí pensamos realmente que la gestión cultural debe tener que ver con las finalidades sociales, debemos considerar con cuidado cada uno de los actos que gestionamos. En un país como el nuestro, no podemos concebir una gestión cultural disociada de la cultura política de derechos humanos que tanto nos ha costado conseguir, por eso es importante entender el sentido por el cual el Congreso Argentino sancionó la ley 26.001, que determina al 22 de octubre como Día Nacional por el Derecho a la Identidad en apoyo al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo, que todavía busca a más de 300 nietes, nacides en cautiverio y apropiades por la dictadura cívico militar. Y más importante aún es ver cómo, desde la gestión cultural profesional, podemos contribuir con esa búsqueda, y no al revés. 

Además, entender los contextos y mapear los territorios y sujetos desde donde se va a intervenir o gestionar es clave para el éxito de cualquier acción emprendida. Esto que se presenta como el nível 1 de la capacitación en gestión cultural a veces no aparece con tanta claridad, especialmente por déficits en nuestra formación. Por ejemplo, uno de los errores más importantes que he tenido en mi carrera fue programar un evento cultural gratuito en mismo día y horario en el que Boca y River jugaban la final de la copa Libertadores. Mi desconocimiento y falta de interés por el fútbol me llevaron a cometer ese error garrafal, y a los golpes se aprende. Pero en el caso de los derechos humanos, y de les nietes que aún faltan, no hay excusa posible, y debería ser una prioridad de todas las propuestas formativas incorporar en sus currículas materias que incluyan a los derechos humanos y a los derechos culturales como objeto de estudio central y que ayuden a la construcción de una gestión cultural crítica, que pueda reflexionar sobre su procesos de profesionalización desde una mirada ética y comprometida con nuestra sociedad. 

Para finalizar, no quisiera dejar de aprovechar estas líneas para reforzar el llamado a todas las personas que se desempeñan en la gestión cultural para que participen en la campaña por el Día Nacional de la Gestión Cultural, creo que entre todes podemos construir una fecha superadora, representativa y federal, que nos ayude a visibilizar esta hermosa profesión que abrazamos, y que con una orientación correcta, puede contribuir a construir una país más justo, libre y soberano. Justo este 25 de agosto se cumplen 15 años del primer Congreso Argentino de Cultura. Pensando un poco nuestro aporte, tal vez esa pueda ser una buena fecha para celebrar la gestión cultural profesional, recordando la primera vez que se nos invitó a pensar estratégicamente el desarrollo de un proyecto nacional en clave cultural, y la responsabilidad que aún tenemos para poder llevar esa tarea a cabo. Por las dudas les dejo el link al formulario de la campaña, así nadie se queda sin participar http://bit.ly/DiaNacionalGC=

Meme creado por Ana Clara Peés, estudiante de la Tecnicatura Superior en Gestión Cultural del Instituto Nro 8 de La Plata, a partir de un ejercicio propuesto por el Profesor Martín Zuccaro para el análisis del texto ¿Y eso con que se come? Reflexiones sobre la Gestión Cultural en la Argentina a partir de imágenes.

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